Boca en 1919. El año del Cisma

Llegamos de esta manera a 1919, año en el que un nuevo cisma, —el más importante de todos los registrados hasta el momento de escribirse estas lineas—, introduce una variante fundamental en el proceso de evolución del fútbol argentino.

La temporada había tenido, para los boquenses. un comienzo promisorioz sus hombres venian actuando en gran forma y a raiz de ello fué que. cuando llegó el momento de designar el plantel que defenderia nuestros prestigios en el Campeonato Sudamericano de Río de Janeiro. los seleccionadores pusieron el ojo sobre varios jugadores de Boca: de esta forma fueron designados el zaguero Cortella y los delanteros: Calomino, Martin y Brichetto.

Simultáneamente, la Asociación Argentina despachó un equipo al Paraguay, para cumplir allí una serie de cuatro partidos que fué ganada totalmente por nuestros representantes; y allí estaban Américo Tesorieri, Busso y AWíredo López.

Más tarde, también Elli pasó al equipo representativo, con motivo del partido a la disputa de la Copa “Reyna”, en el que actuaron igualmente Calomino y Martin, todo lo cual equivalía a decir que Boca Juniors alcanzaba, en ese momento, la alta distinción que significa para cualquier club, tener en sus filas a ocho hombres que habían merecido su inclusión en el equipo de la Asociación Argentina en un breve lapso de cuatro meses.

ASOCIACIÓN Y AMATEURS

Siete dias más tarde de este encuentro con los rosarinos que terminamos de señalar, se produce una grieta en la alta dirección del fútbol, y todo ese magnífico andamiaje que la Asociación Argentina había conseguido levantar con gran esfuerzo, y que culminaba con el interesante campeonato de 20 equipos que estaba realizándose, se vino casi totalmente al suelo.

Al constituirse la Asociación Amateurs con el aporte de la mayoría de los clubes, la Asociación quedaba reducida a su minima expresión, ya que sólo se mantendrían al lado de la vieja entidad: Boca Juniors, Estudiantes de La Plata y Porteño.

Se habia puesto punto final a un importante ciclo de vida del fútbol argentino y se iniciaba otro de características bien diferentes.

Para Boca Juniors, esto significaba comenzar nuevamente, con la enorme desventaja de que del lado de la Asociación Argentina estaban solamente aquellos cuatro institutos señalados más arriba; con ellos, y con los conjuntos de Eureka y Sportivo Almagro, que fueron ascendidos de categoria, se estructuró 20 de enero, cuando aún le faltaba el nuevo campeonato, que comenzó a Boca Juniors —que habia ganado en los últimos dias de setiembre y los 8 partidos que disputó—, jugar tuvo que darse por terminado el los dos últimos encuentros.

El día que Boca le gano a River por primera vez

Fue el 18 de agosto de 1918 en la Cancha de Rácing. El Réferee, fue Cook.

Los equipos formaron de la siguiente manera:

Boca Juniors: Tesorieri Anglese y Acquila; Minardi, López y Elli; Calomino, Martín, Garassini, Brichetto y Valenzano.

River Plate: Isola; Chiappe y Calneglia; Solari, Garcia y Taranasso; Ancal, Laiolo, R, Brown, Rofrano y Orteli.

Al cuarto de hora de juego inició Garassini una jugada desde su linea de halves y luego de esquivar a varios hombres entregó a Brichetto. Tiró el delantero y atajó Isola, pero sin retener la pelota; atropellaron los boquenses y Carlos Isola, aquella maravilla de arquero, se lanzó hacia el otro palo para detener nuevamente. Allí Brichetto se lesionó al chocar contra un poste y fué retirado del campo.

Puedes leer aquí: La Historia del Clásico Boca y River

Vuelto al mismo en el segundo tiempo, a poco se lesionó Rotrano. River queda en inferioridad numeérica. A los 15 minutos de esa segunda etapa disparó Calomino por el costado en forma peligrosisima, tanto que Ortelli lo contuvo a costa de foul.

Desde 25 metros tiró cruzado Calomino y del otro lado devolvió al medio Valenzano de voleo, Entró Brichetto… y se produjo el gol histórico para Boca, puesto que con ese tanto por primera vez derrota a su rival de barriada y que habría de ser el adversario de todos los tiempos,

Las explosiones de alegría, los abrazos y las lágrimas, todo demoró por unos instantes la reanudación del match en el que Boca Juniors obtuvo, para sus colores, la trascendental victoria.

Boca en el año 1917

En 1917 las cosas se modificaron substancialmente para Boca Juniors. Casi podría decirse que se inició ahí una nueva era para la institución boquense, ya que es dable observar que desde ese momento, Boca estaría permanentemente dentro del grupo más calificado del fútbol metropolitano.

Puedes leer aquí: Boca en el año 1916.

En efecto, en esta temporada Boca Juniors compartió el tercer puesto con el poderoso Huracán de los Bassadone, de Laguna y de Ginebra. En los puestos de vanguardia estaba Racing, que había ganado el quinto campeonato consecutivo, y el River Plate sumamente respetable de Carlos Isola, Cándido García y Gainzarain.

Evidentemente, los “genoveses” comenzaban a buscar un sitio destacado en los anales de eso que podriamos llamar el fútbol argentino “mayor de edad”, y la verdad es que lo hacían brillantemente, puesto que de sus veinte partidos del año, solamente perdieron dos —performance igualada por River Plate, y solamente superada por el campeón—, y convirtiendo 42 tantos, lo mismo que Huracán, cifra que los colocaba en el segundo lugar, detrás de Racing, en la lista de los conjuntos más obsequiosos del año.

En lo que concierne a la representación de Boca Juniors en el equipo nacional, para confrontaciones de carácter internacional, no fué numerosa, pero por lo menos resultó un punto superior a la del año anterior, ya que su puntero derecho Pedro Calomino fué el titular del equipo argentino que disputó las copas “Lipton” y “Newton” y del que intervino en el primer Campeonato Sudamericano por la Copa “América”, “Calumín” era, indudablemente, el mejor hombre en su puesto, en esos momentos.

Contrariamente a lo ocurrido el año anterior, en que el plantel boquense fué por demás numeroso, podría decirse que en esta oportunidad la nómina se redujo a lo indispensable, apuntándose el alejamiento de la institución de algunos valores de fuerte relieve, como los uruguayos Benincasa, Artigas y Scarone, que volvieron a sus pagos; como Garibaldi y Lamelas, que llegaron a formar una pareja de zagueros formidable, o como el delantero Chiappori, que había tenido actuación destacada en el primer escuadrón auriazul.

Claro que también el equipo recibió el aporte de algunos nuevos valores, pero la verdad es que, aunque muy bue. nos, formaban sólo un Pequeño puñado; junto con Mainardi, que vol. via al primer equipo, con Anglese Pagliarini, Acquila, Becaas y el delantero Brichetto, se incorporaba al equipo un brillante Jugador rosarino, Florencio Sarasivar. muChas veces integrante de equipos representativos, tanto de la Asociación Argentina como de la Liga Rosarina.

El plantel que puso a Boca Juniors, como se ha dicho, sobre el
camino de la recuperación, estuvo pues integrado con los siguientes Jugadores: Fabbiani en el arco; Capelletti, Mainardi, Anglese, Sarasivar, Pagliarini y Acquila como zagueros; Capellini, Pieralini, Elli, Becaas, Florentino y Rosato como medio-zagueros, y finalmente, como delanteros, con Calomino, Brichetto, Colla, Bertolini, Valenzano, Corvetto, Ruggero, Garassini y Amores.

Boca en el año 1916

Estamos ahora en 1916, año que tiene un lugarcito bastante destacado en el historial del fútbol argentino.

Puedes leer aquí: Boca en 1915. Años de Cisma y Campeonato.

Se había jugado el primer campeonato sudamericano realmente orgánico, después del cual surgió la idea de disputar la famosa “Copa América”… y con ese motivo se le había prendido fuego por primera vez a una tribuna, a la del viejo estadio de Gimnasia y Esgrima de Palermo, hecho que por desagradable no deja de formar parte de la historia; precisamente porque el fuego era la expresión de protesta de un público que se quedaba sin ver el partido entre argentinos y uruguayos, porque su excesivo número —-40.000 personas—, desbordaba las instalaciones y hacía imposible la realización del encuentro con los orientales.

Por último, también en 1916 se producía una performance no superada hasta el momento, en nuestras múltiples confrontaciones con los calificados muchachos del otro lado del estuario: era aquel partido en la cancha de Racing, a la disputa de la copa donada por el Ministro de Relaciones Exteriores y Culto, doctor Muratore, en el que los nuestros se impusieron por el desusado marcador de 7 a 2.

Pero para Boca Juniors, este año no fué ni mejor ni peor que el de 1915, ya que compartió el décimoprimer lugar con: San Isidro, Estudiantes de La Plata, Argentino de Quilmes e Independiente; de cada tres partidos ganó uno, empatando o perdiendo los demás… en cuanto a goles, en los 21 partidos del torneo, señaló 25 y fueron convertidos en su contra 29.

Esto quiere decir que Boca Juniors estaba, en ese instante, entre los equipos “del montón”, y que en ese entonces nada hacia presumir que llegara a ser, al correr de los años, la poderosa institución del momento en que se escriben estas lineas.

Puedes leer aquí: Boca en el año 1917.

Tampoco recibió Boca Juniors este año el halago de tener alguna representación en los equipos nacionales; fué, en realidad, un año en blanco para el club que en los cuarenta años siguientes habria de escribir abundantes y emotivos capítulos para el historial del fútbol en nuestro pais.

Boca en 1915. Años de Cisma y Campeonato

Comienza una nueva era en Boca Juniors, y por ende a otro capítulo del historial correspondiente a la popular institución de Brandsen y Del Crucero.

Con motivo de la fusión del fútbol, se incorporaron al torneo los clubes de la ex Federación Argentina, y otros a los que la Asociación ya habia dispuesto ascender; la cosa es que el campeonato se vió de pronto con una concurrencia de 25 clubes, cifra que en verdad era un poco exagerada para las reales posibilidades del fútbol en ese momento; tanto, que recién 10 años después, en pleno florecimiento de este deporte, volvió a registrarse en las filas de la Amateurs un torneo con igual cantidad de equipos.

Con esto queda dicho que el certamen de 1915 era francamente difícil, y que siendo así podía justificarse el que Boca, que estaba todavía en la edad en que es necesario hacer méritos, tuviera que conformarse con el décimocuarto lugar.

Tampoco pudo Boca Juniors ese año darse el gusto de tener sus representantes en los equipos nacionales. Es lógico que tal cosa aconteciera, puesto que con la anexión de los clubes que habían pertenecido a la Federación, entre los que estaban el famoso Porteño de los Rithner y de los Galup Lanús, el Estudiantes de La Plata de Bernasconi y Ferreiroa, y el Independiente de Sande y Debuglio, la Asociación Argentina reforzaba extraordinariamente su plantel.

Esto equivale a decir que para formar un seleccionado poderoso, no había necesidad alguna de que los seleccionadores perdieran el sueño ni el pelo, buscando valores en los equipos sumergidos en el tablero, ya que los de arriba podían suministrar todos los elementos necesarios como para formar equipos que fueran dignos exponentes de la potencialidad del fútbol argentino de ese momento.

Sin embargo, es posible que la floja actuación de ese año no haya sido el fiel reflejo de la capacidad de los hombres que integraron el plantel de Boca, sino la resultante de su mala suerte, pues es dable observar que en esa temporada vistieron la casaquilla azul y oro, nada menos que 35 jugadores, y que entre ellos, como podrá advertirse, estaban algunos internacionales y muchos otros, qué alcanzar esa alta distinción, figuran en la lista de los «notables» del ahora poderoso club de la ribera.

Puedes leer aquí: Boca en el año 1916.

La nómina se integraba con los arqueros: Zacevich y Brusco; los zagueros: Lamelas, DallOrso, Garibaldi, Goldman, Beltrán, Cicchero, Sanna, Cerezo, Davico, Malnardi, Ochoa y Gaete; los medios: Pieralini, Capellini, Montaña, Frattini, Vergara y Martínez; y los delanteros: Bertolini, Calomino, Colla, Gelini, Taggino, Botani, Aless, Alvarez, Chiappori, Ruggero, Áccinelli, Maggi, Benvenuto, Galeano y Roldan.