Boca en el año 1917

En 1917 las cosas se modificaron substancialmente para Boca Juniors. Casi podría decirse que se inició ahí una nueva era para la institución boquense, ya que es dable observar que desde ese momento, Boca estaría permanentemente dentro del grupo más calificado del fútbol metropolitano.

Puedes leer aquí: Boca en el año 1916.

En efecto, en esta temporada Boca Juniors compartió el tercer puesto con el poderoso Huracán de los Bassadone, de Laguna y de Ginebra. En los puestos de vanguardia estaba Racing, que había ganado el quinto campeonato consecutivo, y el River Plate sumamente respetable de Carlos Isola, Cándido García y Gainzarain.

Evidentemente, los “genoveses” comenzaban a buscar un sitio destacado en los anales de eso que podriamos llamar el fútbol argentino “mayor de edad”, y la verdad es que lo hacían brillantemente, puesto que de sus veinte partidos del año, solamente perdieron dos —performance igualada por River Plate, y solamente superada por el campeón—, y convirtiendo 42 tantos, lo mismo que Huracán, cifra que los colocaba en el segundo lugar, detrás de Racing, en la lista de los conjuntos más obsequiosos del año.

En lo que concierne a la representación de Boca Juniors en el equipo nacional, para confrontaciones de carácter internacional, no fué numerosa, pero por lo menos resultó un punto superior a la del año anterior, ya que su puntero derecho Pedro Calomino fué el titular del equipo argentino que disputó las copas “Lipton” y “Newton” y del que intervino en el primer Campeonato Sudamericano por la Copa “América”, “Calumín” era, indudablemente, el mejor hombre en su puesto, en esos momentos.

Contrariamente a lo ocurrido el año anterior, en que el plantel boquense fué por demás numeroso, podría decirse que en esta oportunidad la nómina se redujo a lo indispensable, apuntándose el alejamiento de la institución de algunos valores de fuerte relieve, como los uruguayos Benincasa, Artigas y Scarone, que volvieron a sus pagos; como Garibaldi y Lamelas, que llegaron a formar una pareja de zagueros formidable, o como el delantero Chiappori, que había tenido actuación destacada en el primer escuadrón auriazul.

Claro que también el equipo recibió el aporte de algunos nuevos valores, pero la verdad es que, aunque muy bue. nos, formaban sólo un Pequeño puñado; junto con Mainardi, que vol. via al primer equipo, con Anglese Pagliarini, Acquila, Becaas y el delantero Brichetto, se incorporaba al equipo un brillante Jugador rosarino, Florencio Sarasivar. muChas veces integrante de equipos representativos, tanto de la Asociación Argentina como de la Liga Rosarina.

El plantel que puso a Boca Juniors, como se ha dicho, sobre el
camino de la recuperación, estuvo pues integrado con los siguientes Jugadores: Fabbiani en el arco; Capelletti, Mainardi, Anglese, Sarasivar, Pagliarini y Acquila como zagueros; Capellini, Pieralini, Elli, Becaas, Florentino y Rosato como medio-zagueros, y finalmente, como delanteros, con Calomino, Brichetto, Colla, Bertolini, Valenzano, Corvetto, Ruggero, Garassini y Amores.

Boca en el año 1916

Estamos ahora en 1916, año que tiene un lugarcito bastante destacado en el historial del fútbol argentino.

Puedes leer aquí: Boca en 1915. Años de Cisma y Campeonato.

Se había jugado el primer campeonato sudamericano realmente orgánico, después del cual surgió la idea de disputar la famosa “Copa América”… y con ese motivo se le había prendido fuego por primera vez a una tribuna, a la del viejo estadio de Gimnasia y Esgrima de Palermo, hecho que por desagradable no deja de formar parte de la historia; precisamente porque el fuego era la expresión de protesta de un público que se quedaba sin ver el partido entre argentinos y uruguayos, porque su excesivo número —-40.000 personas—, desbordaba las instalaciones y hacía imposible la realización del encuentro con los orientales.

Por último, también en 1916 se producía una performance no superada hasta el momento, en nuestras múltiples confrontaciones con los calificados muchachos del otro lado del estuario: era aquel partido en la cancha de Racing, a la disputa de la copa donada por el Ministro de Relaciones Exteriores y Culto, doctor Muratore, en el que los nuestros se impusieron por el desusado marcador de 7 a 2.

Pero para Boca Juniors, este año no fué ni mejor ni peor que el de 1915, ya que compartió el décimoprimer lugar con: San Isidro, Estudiantes de La Plata, Argentino de Quilmes e Independiente; de cada tres partidos ganó uno, empatando o perdiendo los demás… en cuanto a goles, en los 21 partidos del torneo, señaló 25 y fueron convertidos en su contra 29.

Esto quiere decir que Boca Juniors estaba, en ese instante, entre los equipos “del montón”, y que en ese entonces nada hacia presumir que llegara a ser, al correr de los años, la poderosa institución del momento en que se escriben estas lineas.

Puedes leer aquí: Boca en el año 1917.

Tampoco recibió Boca Juniors este año el halago de tener alguna representación en los equipos nacionales; fué, en realidad, un año en blanco para el club que en los cuarenta años siguientes habria de escribir abundantes y emotivos capítulos para el historial del fútbol en nuestro pais.

Boca en 1915. Años de Cisma y Campeonato

Comienza una nueva era en Boca Juniors, y por ende a otro capítulo del historial correspondiente a la popular institución de Brandsen y Del Crucero.

Con motivo de la fusión del fútbol, se incorporaron al torneo los clubes de la ex Federación Argentina, y otros a los que la Asociación ya habia dispuesto ascender; la cosa es que el campeonato se vió de pronto con una concurrencia de 25 clubes, cifra que en verdad era un poco exagerada para las reales posibilidades del fútbol en ese momento; tanto, que recién 10 años después, en pleno florecimiento de este deporte, volvió a registrarse en las filas de la Amateurs un torneo con igual cantidad de equipos.

Con esto queda dicho que el certamen de 1915 era francamente difícil, y que siendo así podía justificarse el que Boca, que estaba todavía en la edad en que es necesario hacer méritos, tuviera que conformarse con el décimocuarto lugar.

Tampoco pudo Boca Juniors ese año darse el gusto de tener sus representantes en los equipos nacionales. Es lógico que tal cosa aconteciera, puesto que con la anexión de los clubes que habían pertenecido a la Federación, entre los que estaban el famoso Porteño de los Rithner y de los Galup Lanús, el Estudiantes de La Plata de Bernasconi y Ferreiroa, y el Independiente de Sande y Debuglio, la Asociación Argentina reforzaba extraordinariamente su plantel.

Esto equivale a decir que para formar un seleccionado poderoso, no había necesidad alguna de que los seleccionadores perdieran el sueño ni el pelo, buscando valores en los equipos sumergidos en el tablero, ya que los de arriba podían suministrar todos los elementos necesarios como para formar equipos que fueran dignos exponentes de la potencialidad del fútbol argentino de ese momento.

Sin embargo, es posible que la floja actuación de ese año no haya sido el fiel reflejo de la capacidad de los hombres que integraron el plantel de Boca, sino la resultante de su mala suerte, pues es dable observar que en esa temporada vistieron la casaquilla azul y oro, nada menos que 35 jugadores, y que entre ellos, como podrá advertirse, estaban algunos internacionales y muchos otros, qué alcanzar esa alta distinción, figuran en la lista de los «notables» del ahora poderoso club de la ribera.

Puedes leer aquí: Boca en el año 1916.

La nómina se integraba con los arqueros: Zacevich y Brusco; los zagueros: Lamelas, DallOrso, Garibaldi, Goldman, Beltrán, Cicchero, Sanna, Cerezo, Davico, Malnardi, Ochoa y Gaete; los medios: Pieralini, Capellini, Montaña, Frattini, Vergara y Martínez; y los delanteros: Bertolini, Calomino, Colla, Gelini, Taggino, Botani, Aless, Alvarez, Chiappori, Ruggero, Áccinelli, Maggi, Benvenuto, Galeano y Roldan.

Boca Juniors en el año 1914

En 1914 las posibilidades de Boca Juniors descendieron algunos puntos.

El campeonato de la Asociación se Jugó en una sola sección y en la lista habian quedado todos los grandes y medianos del año anterior, a los que se agregaba un debutante: era el Huracán de Bassadone y el “negro” Laguna, cuyas “mentas” lo convertian en rival de cuidado.

El torneo, del que desaparecian los equipos de Olivos, Ferrocarril Sud y Riachuelo, reunía a 13 equipos y casi podría decirse que fué el primer campeonato porteño realmente difícil para todos, precisamente por la extraordinaria paridad de poderio que ofrecía el concierto de participantes.

Ese año Boca Juniors pudo ganar solamente 4 partidos… clerto es que también fué uno de los que perdieron en menor número de oportunidades, pero sus seis empates —cifra que igualaron San Isidro y Belgrano Athleticlo relegaron al cuarto puesto, con el mismo puntaje que su rival tradicional, River Plate.

Sobre los 24 puntos posibles de ese certamen, Boca Juniors obtuvo solamente 14.

Esta actuación un tanto descolorida, tuvo su contrapeso en otro orden de cosas: cuatro jugadores de Boca fueron llamados, en distintas oportunidades, para integrar equipos representativos de la Asociación.

En el segundo partido jugado por los ingleses del Exeter City, el oponente fué el combinado de la zona sur, y alli estaban dos boquenses: el zaguero derecho Garibaldi, formando pareja con Juan Brown, y el puntero izquierdo Taggino, que completaba una línea de ágiles, en la que el ochenta por ciento pertenecia a Racing: Canavery, Ohaco, Marcovecchio y Hospital…

En otros tres partidos del Exeter, integró el equipo seleccionado el uruguayo Komano, que por aquel entonces vestia la auriazul del Club de la calle Brandsen.También integró el puntero Taggino, el equipo argentino que venció al Torino, y cuya delantera se completaba con Elias Fernández, Watson Hutton, Marcovechio y Hospital.

Evidentemente, Boca Juniors no habia podido escribir una página de oro para su historia, pero por lo menos había dejado una elocuente muestra del valer de sus muchachos, que debia ser realmente efectivo, cuando se les habia convocado para alternar con aquellos que no solamente eran grandes en ese momento, sino que han seguido siéndolo a través de los largos y generosos anales del fútbol argentino de estos últimos cuarenta años.

Completando esta reseña de 1914, recordemos que a lo largo del año vistieron la casaquilla de la franja oro: el arquero Bruzzau, los Giardini y Martínez; y los delanzagueros: Lamelas, Garibaldi, Sateros: Montero, Bertolini, Taggino, nna y Romano; los medios Capelli Abbatángelo, Cootero, Di Pietro, ni, Pieralini, Vergara, Delgado, Dávila, Fuentes y Bergalli.

Ángel Romano. El Uruguayo ídolo en Boca

En 1911, en la cancha de Gimnasia y Esgrima, debutó como internacional formando en el team de su pais, Uruguay. En 1924 seria campeón olímpico en Paris.

En los campeonatos sudamericanos encabezaba la estadistica con más partidos jugados que ningún otro de esta parte de América: 23.
Y a su retiro del fútbol, llevaba cumplidas 125 intervenciones en matches internacionales. Pero no figuran en esa cantidad aquellos en que actuó cuando era jugador de Boca Juniors y formó en los combinados argentinos que enfrentaron al team británico del Exeter City.

Citemos dos de esos seleccionados: Croce; J. D, Brown y S. Reyes; J, Pacheco, C. García y F. Chagneud; H. H. Vignelles, J. Fernández, A, Romano, A. Pérez y L. Morgan. Isola; Chiappe y J. D. Brown; J. Johnston, A. Mallen y H. Simmons; E, Fernández, M. P. González, A. Watson Hutton, A. Romano y J. Viale.

Angel Romano vino a jugar por Boca Juniors en 1913 y 1914. Don Antonio Bucelli, lo tomó a su cargo.

El mismo don Antonio que llevaria a Américo Tesorieri a su club, Boca no podía pagarle la pensión a Romano. Don Antonio lo alojó en su casa, y como el muchachito había ido poco al colegio, don Antonio lo llevaba a un nocturno. Pero se enteró que cuando lo dejaba en “el cole”, Romano disparaba sin entrar a clase. Entonces, don Antonio se sentaba en el umbral Y esperaba la terminación de las clases.

A los años, y desde Paris, recibiría cartas que comenzaban asi: “Querido padrino”. Y cada vez que Angel Romano vino a Jugar a Buenos Aires, su primera visita era para aquel bondadoso viejito don Antonio Bucelli.

La historia nos brinda otro ejemplo más de ese acendrado amor de los primeros boquenses por su club, Don Antonio no tenía fortuna. Era pobre. Vivía de su trabajo, pero lo poco suyo era todo para Boca. Y su mesa fué para Romano como también lo fuera para otros, al igual que su gran corazón.

No hubo puesto en el que no pudiera actuar. En Boca, hasta jugó de zaguero, En la línea media y en todos los del ataque. Y siempre brillando,

Boca Juniors lo cuenta en su historia. Es un motivo de orgullo para el club que en el lejano 1914 tuvo un representante suyo en el combinado argentino. Además, la cita implica un recuerdo afectuoso a aquel viejito que, ya con la cabeza escarchada, nos recordaba con cariño en una aquietada noche boquense a su “ahijado”.