Posiciones de Independiente en el Amateurismo

1912: gundo (en Segunda División).

1913: Quinto (en Segunda División).

1914: Tercero (en Segunda División).

1915: Octavo (en Primera División).

Desde aquí siempre en lra.

1916: Decimoquinto

1917: Octavo

1918: Décimo

1919: Octavo

1920: Octavo

1921: Tercero

1922: CAMPEON

1923: Segundo

1924: Tercero

1925: Séptimo

1926: CAMPEON

1927: Sexto

1928: Cuarto

1929: Tercero en su zona Séptimo

1930: Séptimo

Hasta 1915, Independiente participó en la Federación Argentina de Foot-Ball y desde esa temporada lo hizo en la Asociación Amateur de Foot-Ball.

Primer Himno de Independiente

Himno de Independiente

Somos del Independiente
de pierna fuerte y templada,
guapos para una jornada,
dignos de un team muy valiente.

Siempre luchamos unidos
sin llamarnos temerarios,
saludamos a los contrarios
vencedores o vencidos.

Jugamos sin ambiciones
no tenemos avaricias,
nada más que la malicia
tenemos en ocasiones.

Pondremos siempre altanera
nuestra divisa granate
y en medio de un gran combate
flameará nuestra bandera.

Y ha de gritar el que pueda
siguiendo nuestra corriente:
Hurras al Independiente
del pueblo de Avellaneda.
Hurras al Independiente
del pueblo de Avellaneda.

Los Colores de Independiente

Indudablemente uno de los factores importantes para darle identidad al nuevo club eran los colores de sus casacas.

Fue Arístides Langone quien sugirió que la camiseta fuera blanca, con un bolsillo azul en forma de escudo cruzado por dos bandas blancas y las iniciales del nombre ya otorgado a la institución: ) I.F.C.

Dice la leyenda que Arístides Langone se ha. bía inspirado o tomado como base en la camiseta que usaban los integrantes de Del Plata Unidos Foot-Ball Club, que tenían sus dominios por Barracas al sur.

En el año 1905, más precisamente el 25 de junio, Arístides Langone presenció el encuentro en que el Nottingham Forest, proveniente de Inglaterra, goleó por 6 a O al famoso Alumni.

Langone no sólo quedó admirado por el juego «endiablado» de los visitantes, sino por el color de las camisetas rojo puro, Llevó la inquietud a sus compañeros de comisión directiva en el sentido de adoptar el color rojo para las camisetas del club argentino. Y fue aprobado.

Desde entonces se decidió que la casaca fuera toda roja, con cuello y puños blancos y un bolsillo también blanco con las iniciales C.A.l., porque igualmente se había decidido abreviar el nombre. Se dejaría de llamar Independiente Foot-Ball Club para transformarse en el Club Atlético Independiente.

El Primer Clásico fue de Independiente

Aquel primer encuentro de la historia del clásico de Avellaneda entre Independiente y Racing (9 de junio de 1907) había finalizado igualado en dos goles por bando al término del primer tiempo.

Llegó el complemento. Fue muy reñido, muy peleado. Y parecía que no habría ninguna otra variante en el marcador, cuando faltaban 3″ Pomarini recibió la pelota. Entró en campo adversario: eludiendo cuatro defensores racinguistas. Se iba solo, pero tocó corto para Rosendo Degiorgi.

Este dominó, giró, se metió como una tromba por el medio del área académica y sobre la marcha sacó un disparo violentísimo que sacudió la red del arco defendido por Marengo.

Fue el 3-2 que dio el triunfo a los «Rojos». Y todo el mundo quedó con la boca abierta de sorpresa. Por otra parte este gol quedó prendido en la vitrina de los recuerdos como la primera conquista de antología.

Fue el gol que marcó un rumbo en la historia de Independiente.

El Primer Clásico de Avellaneda. Independiente vs. Racing

El primer clásico de Avellaneda se jugó el 9 de junio de 1907. Independiente venía de recibir una insólita goleada ante Atlanta, pero la reivindicación a ese contraste legó con una conquista de trascendencia, insospechada para los apostadores impensada por el ambiente futbolístico del barrio: derrotaron a Racing, en la versión Nº 1 de ese partido clásico por 3 a 2. – La historia inscribió este resultado con letras de oro. Máxime que para el conjunto racinguista el lance era decisivo, ya que venciendo ganaba el campeonato. Pero contra todas las previsiones los «Rojos» se alzaron con una legítima y bien merecida victoria.

Los equipos tuvieron la siguiente formación:

Independiente: Bazzara; González y Paist; Zetti, Hermida y Degiorgi; Pumarini, Arregui, Tagliaferro, Peluffo y Degiorgi.

Racing: Marengo; Mignaburu y Delucchi; Werner, Ohaco y A. Larralde; B. Ochoa, Collazo, Bruzone, Ibáñez y Piatti.

El equipo rojo hizo punta así con su futuro rival deportivo de todos los tiempos.

Este fue el hito de las grandes trenzadas a través del largo historial del clásico de Avellaneda. En el que alternaron primacía, una y otra divisa. Es más, tuvieron luego el estadio, uno vecino del otro, Casi pegados. Como si fueran hermanos, Lo fueron en la familiaridad ambiental de la zona, pero en la cancha se miraron a los ojos, casi con fiereza». Avellaneda, sus hijos dilectos, «hermanos», pero bien «machos» para tratar asuntos.