La Argentina Association Football Legue

Puedes leer aquí: Cómo surgió el fútbol en Argentina.

FUNDACION DE LA ARGENTINA ASSOCIATION FOOTBALL LEAGUE

“La semilla había caído en campo propicio”. Aquel grupo de caballeros británicos, con Alejandro Watson Hutton y Alec Lamont a la cabeza, vieron que sus esfuerzos no resultaban estériles.

Compatriotas suyos, eran quienes les secundaban pero ello habría de ser durante la iniciación, como si la obra debiera entregarse al correr de los años, al elemento nativo, ya bien arraigada, con su porvenir asegurado y con hermosas y halagueñas perspectivas.

Los encuentros de la primera hora repitiéronse con mayor frecuencia y la constitución de varios teams: Caledonians, Buenos Aires Gran Sur, St. Andrews, English High’s School, Lomas y Flores, evidenció la necesidad de organizar un campeonato, con una reglamentación, que si bien no fuese severa, asegurase cl mejor desarrollo de los partidos.

Fué respondiendo a ese anhelo que el 21 de Febrero de 1893, se reunían en la casa de la calle Venezuela 1230, de esta Capital, los señores Alejandro Watson Hutton, del English High*s School; E. Morgan v Alec Lamont, del Quilmes; B. Guy, del Club de Flores; F. Singleton y F. F. Wibb, del B. A. W. F. R. Rby y C. W. Reynolds y P. L. G. Bridger del Lomas.

La entidad quedó fundada en aquella oportunidad designándosele con el nombre de “Argentine Association Football League”.

Se eligió Presidente al Sr. Watson Hutton y Secretario, al Sr. Lamont. Este redartó un proyecto de reglamento que se aprobó y en virtud del cual se instituía un Campeonato, de una sola división. Los clubs debían jugar tres partidos: uno en su propio field; el otro, en el del contrario y el tercero, en uno de los mismos clubs, previo un sorteo. e tomar parte en ese campeonato había que abonar una cuota de $ 50.

Nuevos clubs ingresaron después de la fundación de la Liga: Lobos y Retíro. En 1899 ge estableció la segunda división y en 1900, la tercera, reservada a los alumnos de los colegios, menores de 17 años:

El segundo Presidente de la Liga fué D, F. H. Chevallier Boutell, quien se eligió el 30 de Marzo de 1900 y al año siguiente, considerándose al interpretar una resolución de la Mesa Directiva que el Engish High’s School, sólo podía intervenir en el Campeonato Eseolar, coa esa denominación, aquel lo cambió por el de Alumni, en el mes de abril.

El primitivo nombre de la Liga, también fué substituído por otro, en Marzo de 1903, adoptándose el de «Argentine Football Association». Se eligió entonces, Secretario General, a Francisco A. Williams que desempeñó su cargo hasta 1914.

Puedes leer aquí: La fundación de la Federación Argentina de Fútbol.

La Asociación consiguió local propio en 1905 y algunos años después se adoptaba el actual nombre: «Asociación Argentina de Football».

Cómo surgió el fútbol en Argentina

LOS TRABAJOS DE LA PRIMERA HORA

Fué en 1881 cuando don Alejandro Watson Hutton, padre del famoso jugador argentino del mismo apellido, que tanto prestigio conquistara en nuestras canchas, se propuso implantar en Buenos Aires la práctica de un deporte que forzosamente debía ser resistido al principio y contaría con una legión de opositores capaces de restar energías y entusiasmos a dos más decididos y a los más empeñosos.

Poco podía hacer, sin embargo aquella oposicion, por tenaz que resultase, contra la energia y contra los nobles propositos que animaron al Sr. Watson Hutton.

El conocia perfectamente «las ventajas que aportaria a nuestra juventud la práctica del football», y resolvió consituir un team valiéndose para ello del concurso de un amigo suyo que habia sido footballer en Escocia.

Con esa inquebrantable tenacidad tan necesaria imprescindible, casi, para que triunfen las sanas iniciativas, se puso de lleno a la obra y bien pronto pudieron jugarse los primeros partidos.

A falta de una cancha apropiada, el patio del English High´s School se convirtió en campo de juego y no hay para que decir, los destrozos que encontes causaron los noveles footballers en los vidrios de la vecindad y aún en los del propio colegio.

Recién a fines de 1885 pudo alquilarse un campo en Barracas, cerca de Constitucion y en las inmediaciones del antiguo Hospicio de Las Mercedes.

Para los detractores de este «nuevo deporte», segun el mismo señor Watson Hutton ha dicho alguna vez «no fue exceso de suspicacia la de algunos que vieron con sorpresa el desarrollo de un match y que ignorantes de la dinalidad perseguida y de las reglas del juego, creyeron hallar una relacion logica entre la vecindad del field y la del manicomio»

Aquella adquisición coincidió con otro hecho que por cierto tuvo importancia para el progreso del football: el traslado del English High’s School, frente a la cancha. La realización frecuente de partidos quedó de tal suerte ampliamente facilitada a profesores y alumnos del establecimiento, contribuyeron con sus esfuerzos no sólo al adiestramientae del equipo, sino hasta al arreglo de la cancha que paulatinamente iba quedando en aceptables condiciones.

El primer match sobrevino poco después, como consecuencia lógica de una intensa propaganda en la cual todos tuvieron participación activa. Se disputó contra un cuadro del Buenos Aíres Gran Sur, en forma un tanto rudimentaria, por bien explicables razones y se refiere que por aquella época, no eren pocos los jugadores que mostraban una marcada tendencia a retirarse del field en cuanto recibían un pelotazo o se producía un accidonte, que aún cuando fuese sin mayor importancia, era magnificado, por virtud de un temor y de prejuicios infundados que desaparecieron después, a medida que el deporte progresó y se conoció mejor su técnica.

Arnot Leslie, — ex empleado de los docks, — y algunos compañeros que trabajaban a sus órdenes, constituyeron otro cuadro, el de los Caledonians; Waters formó más tarde el St. Andrews, al que pertenecían asimismo algunos mayores del Englihs High’s School y a partir de entonces se inicia, puede decirse, una era de gran actividad para el football, incipiente aún en esta parte de América.

Los trabajos de aquellos días verdaderamente inolvidables, tuvieron también un factor de éxito seguro en Alec Lamont, escocés, empleado del Buenos Aires Gran Sur, que luego ocupara el cargo de secretario al constituirse la entidad fundada para dirigir el deporte en el país.
Secundáronle en la tarea, entre otros, B. O. Norwwod, E. Morgan, P. Shaw, W. Mathews, y en general, los empleados del B. A. G. S., que vino a ser conjuntamente con el English High’s School, algo así como el emporio de donde surgieron las primeras energías y de donde partió el ejemplo.

Cuál era el ambiente en que se efectuaban esos primeros matches, lo dice con bien sobrada claridad, un hecho sencillo, pero de evidente elocuencia. «Cuando llegaron al país las primeras camisetas y pelotas de football, y también los elementos del juego de cricket, — escribía el Sr. Watson Hutton — el vista de aduana sufrió una gran sorpresa, y como no había cláusula en la tarifa de avalúos que se refiriera a esas curiosidades, las dejó pasar sin gravámen, para los ingleses locos»….

El English High´s School, se trasladó algunos años después al local de la calle Santa Fe, 3590, donde se instaló a poco la sede social de la Liga y donde se celebraron las primeras reuniones.

El Himno Deportivo de la English High School, cuna del Alumni AC

Una noche, “posiblemente” del invierno de 1893, los alumnos asistieron a un concierto que, ofrecido por D. W. King, gran amiga del director y que vivía en el mismo instituto, se realizó en el salón de actos, en el edificio de la calle Santa Fe. Les estaba reservada una grata sorpresa.

En el programa constituido por números de música y recitados poéticos, hubo uno que todos celebraron ruidosamente.

Puedes leer aquí: Buenos Aires English High School, la Escuela del Fútbol Argentino.

Los profesores Roberto W. Rudd y Barnet, acompañados al piano “acaso” por Mr. King, aficionado a la música y ejecutante de oído, entonaron una vieja y tradicional canción británica, muy conocida en el Reino Unido: “There is a tavern in the town”, la adaptación de cuya letra había sido compuesta por aquellos educadores.

Los versos, “pobres versos”, los calificaba Mr. Rudd al evocar la fiesta, aludían a los alumnos más hábiles en fútbol, destacando lo personal en el juego de cada uno;

El Himno deportivo del colegio fué celebrado en su primera audición con grandes aplausos y repetido en medio de la bulliciosa adhesión de los presentes. Desde aquella noche, vigorizó los afectos, ya indestructibles, que unían a preceptores y educandos.

Mr. Rudd, Juan McKechnie y Eliseo Brown, han reconstruído en su versión en inglés el contenido de aquella canción que tantas veces resonó en el viejo edificio o en los campos deportivos, y cuyas estrofas permitían variantes con la incorporación de los nombres de los colegiales más deportivamente aptos.

De los compases del Himno surgían, fugaces y bellas, las sencillas semblanzas de los muchachos y el férreo espíritu de la gran

hermandad…:

«Hay una High School en la ciudad,
En la ciudad,
Que tiene un team de gran renombre

Gran renombre
Y los teams que vienen a jugar
A jugar
Se llevan paliza tal que salen escapados.
Está McKechnie en el arco
En el arco
Y los Schindler dan en el suelo
Con sus rivales.»

En la English High School se enseño el Fútbol Argentino

Don Alejandro Watson Hutton deseaba que su instituto fuese semejante a los grandes colegios de Escocia, como el Watton’s College de Edimburgo, que a su vez se asemeja a los renombrados institutos ingleses, en el sentido de que lo esencial es crear muchachos sanos y caballerosos, instruyéndolos para enfrentar con éxito a la vida.

Puedes leer aquí: Quien fue Alejandro W. Hutton.

No pretendía formar “sabios”, sino hombres capaces, con nociones precisas de la caballerosidad y de la hidalguía, “gentlemen”, en una palabra.

Ese era el espíritu de la English High School. A don Alejandro Watson Hutton “lo llenaron de sabiduría” en Escocia y él consideró que eso era un defecto antes que una virtud o una ventaja.

Obtuvo medalla de oro en latín y griego y fué un matemático de primer orden. Se había recibido, como lo hemos dicho, de doctor en teología: “Master of arts” (M. A.F.E.I.S.), una especie de bachillerato superior, y era miembro del Instituto Educacional Escocés.

Tratábase, además, de un gran conferenciante. La British Society lo hacía viajar a Córdoba, a Rosario, a varias otras ciudades del interior del país, para que pronunciase conferencias en inglés, pues el señor Watson Hutton hablaba muy mal el castellano.

En lo que a cultura física se refiere, y más concretamente al fútbol, uno de los más viejos ex alumnos, don Carlos Bowers, refiere que cuando la English High School ocupó el local de la calle Perú, hasta la esquina era un terreno baldío, lo obtuva el señor Watson Hutton y los muchachos de 13 a 14 años lo ayudaron a nivelarlo y a construir la cancha.

“El mismo nos enseñaba a jugar fútbol y jugaba con nosotros. Puede afirmarse que fué el primero o de los primeros en enseñarlo, después de llegar hasta aquí tal actividad”.

DOS SISTEMAS PARA ENSEÑAR FUTBOL

Mr. Watson Hutton tenía dos sistemas para enseñar prácticamente el fútbol: él mimo integraba uno de los equipos, casi siempre de centre half, para hallarse en contacto directo con sus alumnos, o seguía desde fuera de la cancha el desarrollo de los partidos entre los alumnos. En ambos casos hacía sus observaciones enérgicamente, y sus indicaciones eran órdenes siempre acatadas. Se ponía nervioso, se inquietaba, cuando alguno de los noveles jugadores incurría en una falta desnaturalizadora del verdadero “tecnicismo” del juego, obre todo si era producto de una acción individual que afectase la armonía del cuadro.

Así la English lligh School tuvo aproximadamente en 1888, un equipo que le ganaba a otros conjuntos formados por hombres, entra los cuales sobresalía el del T. C. S, cuya cancha estaba aj lado mismo de la estación de Lanús, más bien dicho “pegada” a la estación fe. rroviaria de aquella ciudad.

En 1886 el señor Watson Hutton contrató en Escocia a W., (;, Waters, “ex sargento instructor y maestro de gimnasia, últimamente del primer regimiento de Fusileros de Edimburgo y del Cowan’y Gymnasium, de Edimburgo”. Sus clases de cultura física y especia]. mente de fútbol, señalaron toda una época en el colegio.

Mas Waters se destacó asimismo porgue fué “el brazo derecho”, el gran auxiliar, el compañero y camarada de Mr. Watson Hutton.

Cuando los alumnos cometían alguna falta con repercusión poli. cial, era Waters quien se constituía personalmente en la comisaría para informarse de lo ocurrido, y, llegado el caso, para “dar la cara” por los muchachos, y dejar bien a salvo los postulados primordiales, tan celosamente establecidos y cultivados en el Colegio.

En el transcurso de la revolución del 90, Waters resultó una vez más, un eficacísimo colaborador del Rector. Se trataba de conseguir alimentos para los alumnos pupilos, poco menos que .sitiados entre las paredes del Instituto, y al mercado fué Mr. Watson Hutton junto con su fiel amigo.

Hubo que “asaltar”, materialmente, un puesto de venta de carne, y Waters resultó en el hecho, principalísimo actor, como que al regresar al colegio y siguiendo los pasos del Director, cruzó las desiertas calles llevando un cordero: y otros comestibles, gracias a los cuales el bloqueo estudiantil no tuvo, en: punto de nutrición, desagra

dables consecuencias. Waters era uno de los eficaces servidores del colegio, posible

mente sin el brillo de otros, aunque con el insustituíble aporte de una fidelidad y de una nobleza espiritual ejemplares.

LOS ALUMNOS ACTUAN DE REFEREE

En sus lecciones de fútbol el benemérito fundador también actuaba de referee observando atentamente el comportamiento de. los colegiales, Le contrariaba que se acostumbrasen a incurrir en fouls, o adoptasen actitudes reñidas con la más estricta caballerosidad y violatorias de las leyes de juego.

A veces cedía el silbato a uno de los estudiantes del grupo de los mayores, para que ejerciera las funciones de árbitro, y él pasaba a reemplazarlo en el equipo, sistema que usaba en el colegio, en todos los partidos, de manera que los iba turnando a fin de que alcanzasen el mayor perfeccionamiento en la práctica del fútbol y se familiarizaran con sus normas y con su acertada interpretación.

EL VALOR DE LA FRANQUEZA

En una oportunidad algunos compañeros de Guillermo A. Jordan, pertenecientes al curso de “los más grandes”, Jorge Middleton, Roberto Schindler, etc., lo incitaron para que de acuerdo con una modalidad muy personal -del que después sería el gran referee argentino, lo “pechase” al señor Watson Hutton, integrante del cuadro adversario. La sugestión fué puesta en práctica y el encontronazo se produjo… .

——Mister Jordan: ¿fué a propósito?… preguntó en inglés -el director del Instituto.

—Mister Watson Hutton, contestó su alumno, en el mismo obligatorio idioma.

—:¡Bien!… Lo salva la franqueza. .

EN BUSCA DEL ARRAIGO Y EL PROGRESO DEL GRAN DEPORTE

La influencia y la intervención de la English High School en la entonces incipiente vida del fútbol argentino, se deja sentir y se aprecia bien pronto. Desde su fundación se incorpora al movimiento encaminado a darle una fuerza que antes no tuvo. Algunos años después ya actúa en forma más intensamente beneficiosa (1884-1890) interviniendo en la disputa de los partidos y en cuanto significa acentuar el interés por esa manifestación deportiva.

WATSON HUTTON Y WATERS DAN EL EJEMPLO

En 1891, año de la fundación de la Association Argentine Football League, la participación de la English High School continúa siendo importante.

Guillermo Waters ha formado en 1890 el St. Andrews, del cual es el capitán y el sostén y en cuyas filas se alistan algunos de los alumnos mayores de aquel establecimiento (Alejandro Buchanan, Shaw, Morgan) y a veces, en los amistosos, el propio director Mr. . Watson Hutton. Hay referencias precisas; las encontramos en “The Standard”(1 de abril de 1891) en la crónica del “match inaugural de la temporada”, jugado el 27 de marzo entre el precitado St. Andrew’s y el equipo de la Young Men’s Christian Association Football Club, ganado por el primero por 6 a 1.

Esa frase “match inaugural de la temporada”, debe interpretarse en el sentido de que se trataba del “primer partido del año” y no del que iniciaba el “campeonato oficial”, pues la Y.M.C.A. no se inscribió en el torneo.

EL RECTOR JUEGA AL FUTBOL

En el recordado encuentro Mr. Watson Hutton’ jugó de half en el St. Andrew’s, que actuó con sólo 10 hombres, y el 5 de abril fué el half izquierdo del mismo cuadro en el partido disputado contra el Southern Railway (Ganó aquél por 2 a 0).

Waters era un jugador de grandes condiciones. Preferentemente actuaba de back. Cuando no jugaba, contentábase con presenciar los matches. Sentía verdadera pasión por el fútbol.

Así se explica que fuese un profesor muy competente en esa enseñanza, y no sorprende que las crónicas destaquen con frecuencia su nombre entre los jugadores más hábiles.

El 18 de abril de ese mismo año de 1891 la English High School! juega un amistoso con el equipo de la Y.M.C.A. Es interesante y oportuno recordar quiénes defendieron ese día el rojo y blanco, los colores que más tarde serían célebres en el fútbol nacional:

J. McKEcHNIE W. Waters (capitán), E. WILSON, A. Watson Hurron, BucmHAaNnaN, Davis, MORGAN, Monk, MURPHY, SHAW, MINTURN

Transcurridos tantos años, aquel conjunto que indudablemente se habría alistado muchas veces, con lógicas variantes en la temporada (1891), tiene fuerza indiscutible de valioso antecedente. El fundador del colegio y su gran colaborador actúan junto a sus alumnos para inculcarles las mejores prácticas, las mejores lecciones de habilidad y de ética. Y de nuevo el comentario señala que “Morgan, Waters, Buchanan y E. Wilson fueron los mejores de la Escuela”. en un partido que este equipo ganó por 2 a 0.

Mr. Watson Hutton no se limitaba a ser en el colegio el constante animador y preceptor de fútbol, a integrar los equipos representativos del Instituto. Actuaba de referee en los partidos de la Association Argentine Football League. También aparece en las constancias periodísticas de 1891, el nombre de D. T. Bruce (“del Buenos Aires English High School”, dice la información) ejerciendo las funciones de referee en el match de campeonato entre St. Andrew’s (5 goles) y Buenos Aires (2).

Alumni fue la base de la Primera Selección Argentina

La contribución de ALUMNI a la formación de los equipos representativos. — Sobre la base del gran team se formaron los seleccionados argentinos del pasado. — Valor y significado de una brillante colaboración.

No puede sostenerse firmemente, por razones obvias, que los integrantes de un seleccionado sean los mejores en sus respectivos puestos, pero en la época de ALUMNI el valer y el prestigio del team de un club solían medirse por la cantidad de futbolistas que proporcionaba a los conjuntos representativos, porque la selección, en los primeros tiempos al menos, se hacía sobre la base del más eficaz o el mejor cuadro, reforzando con elementos de otros clubes los puntos débiles, o los susceptibles de un mejoramiento evidente. Y como ALUMNI fué sin disputa el mejor team argentino de su época, sabíase por anticipado que en él estaba la base segura y cierta de todo combinado.

CONTRIBUCION EXTRAORDINARIA Y VALIOSA

Lógicamente, fué extraordinaria y valiosa su contribución en tal sentido, y en ese otro aspecto igualmente privó como factor decisivo en el progreso del fútbol nacional. Ya recordamos que 5 de sus jugadores formaron parte del equipo que tan brillantemente inició la serie de triunfos argentinos en el río de la Plata (20 de julio de 1902, Argentinos: 6 a 0).

Al año siguiente (13 de septiembre) 6 hombres suyos integraban el team argentino: Carlos C. Brown, Walter Buchanan, Ernesto A. Brown, Juan J. Moore, Jorge G. Brown y Eugenio Moore (Uruguayos, 3; Argentinos, 2).

Con 7 jugadores contribuyó el 15 de agosto de 1905 para el cuadro que empató con los uruguayos en la Hípica (0 a 0) el primer match por la copa Lipton: José B. Laforia, Carlos C. Brown, Jorge G. Brown: P. B. Browne, G. E. Weiss, Juan Moore y Carlos A. Lett.

En el seleccionado argentino que jugó en el Brasil (1908) hubo 7 elementos de Alumni, y de ellos 4 hermanos Brown: Jorge, Ernesto, Alfredo y Bliseo, quienes señalaron 20 de los 31 tantos logrados por los futbolistas de nuestro país. (Los otros miembros del campeón eran el guardavalla Campbell, Juan D. Brown y P. B. Browne.)

HASTA OCHO ALUMNISTAS EN LOS COMBINADOS

Naturalmente no seguiremos este análisis año por año y partido por partido. Sin embargo, desde ya, que la mayor cantidad de jugadores (8) la proporcionó en 6 oportunidades.

Destaquemos que en el partido contra los profesionales del Tot. tenham Hotspur (13 de junio de 1909) el cuadro de Argentinos fué gran parte de ALUMNI, complementado con Carlos T. Wilson, de San Isidro, en el arco; Maximiliano Susán, de Estudiantes, a la dere. cha, en la línea de halves y José Viale, del Newell’s Old Boys, de Rosario, en el extremo izquierdo del quinteto delantero. (Carlos T. Wilson; Jorge G. Brown y Juan D. Brown; M. Susán, P. B. Browne y A. G. Jacoks; G. E. Weiss, Alfredo C. Brown, A. P. Watson Hutton, Eliseo Brown y J. Viale.)