1867, surge el Buenos Aires Football Club

El Buenos Aires Football Clublas inició sus actividades en junio de 1867, pero las perspectivas de éxito no eran muy alentadoras. Así al menos lo consideraba el mismo Tomás Hogg.

Puedes leer aquí: Quien fue Tomás Hogg, el impulsor del fútbol en Argentina.

Un hijo suyo, Ricardo Hogg, ha proporcionado la copia de un documento cuyo valor se aprecia con su lectura. Se trata de una carta que Tomás Hogg dirigió el 28 de diciembre de 1867, seis meses y seis días después de haberse jugado el primer partido del Buenos Aires Football Club, al director de “The Standard”, don Eduardo Mulhall:

“Muchas gracias por su bondad de enviarme su libro. Realmente no veo qué utilidad pueden tener para el interesante Hand Book, mis impresiones sobre el porvenir del football que acabamos de establecer con James, porque a mi juicio tardará mucho este juego en difundirse, aun entre los británicos; pero asimismo pienso insistir porque lo considero el mejor pasatiempo; y más barato para la juventud de la clase media como también del pueblo, aunque esto parezca una ilusión para muchos. Como Ud. sabe, mi gran amor es el cricket, pero lo estoy descuidando en aras del football. Los amigos nativos que juegan cricket se alarmaron algo cuando Heald y yo los invitamos a entrar en el Football Club y su amigo Gallino nos causó mucha gracia cuando declaró que no se: había vuelto loco aún para hacer semejante cosa”.

Que se sepa, sería ésta una de las pocas, sino la única opinión escrita que de Tomás Hogg existe respecto del fútbol local; pero sea como fuere, tiene un interés documental indiscutible. Establece, definitivamente, la época en que, descartados los partidos que aisladamente hayan podido jugarse antes de 1867, se pensó en una organización firme; se quiso que el fútbol alcanzase la importancia de los otros deportes y que, constituida una asociación, el Buenos Aires Football Club, en su caso, se encargara ella de fomentarlo.

Por eso, porque en junio de 1867 se jugó aquel match considerado primigenio, tenía sobrados motivos Tomás Hogg para escribir en diciembre del mismo año: “…el porvenir del football que acabamos de establecer con James”.

Puedes leer aquí: 1867. El primer partido de Fútbol en Argentina.

Posteriormente, el 10 de junio de 1886, a tan solo dos años de la fundación de la English High School, cuando este Instituto ya estaba de lleno entregado al fomento del fútbol association, se efectuó la “asamblea de fundación del nuevo “Buenos Aires Football Club” en la escuela escocesa, con la presencia de unos cincuenta caballeros”.

Puedes leer aquí: Buenos Aires English High School, la Escuela del Fútbol Argentino.

Es evidente que este “Buenos Aires Football Club” -lo dice por lo demás la fecha de su surgimiento es otra entidad distinta al “primitivo Buenos Aires Football Club” de Tomás Hogg (1867).

(Extracto del libro Alumni, Cuna de Campeones y Escuela de Hidalguia por Escobar Bavio).

Porque al Flamengo le dicen Urubú

Popeye, habia sido la primera mascota elegida para representar al Flamengo en la década del 40, pero por ser un héroe norteamericano no tuvo mucha identificación con el Club.

Puedes leer aquí: Popeye, la primera mascota del Flamengo.

En la década de 1960, las hinchadas rivales comenzaron a llamar a los fanáticos de Flamengo de «Urubú» (en español: «buitres»), una connotaciones racista aludiendo a la gran cantidad hinchas afrodescendientes que seguían al equipo del Fla.

Este apodo ofensivo nunca había sido bien recibido por los hinchas de Flamengo hasta el 31 de mayo de 1969, cuando tres aficionados llevaron a un espécimen de «Urubú» para el clásico contra Botafogo al cual le ataron en una de sus patas una bandera rojinegra.

Al comenzar el partido, la parcialidad rival comenzó con los gritos de “buitres, buitres” y fue en ese mismo momento cuando fue soltado el animal, el cuál aterrizó en el césped con la bandera extendida.

Las cosas cambiaron a partir de allí, y los propios Flamenguistas se sintieron buitres y el equipo le ganó 2-1 a Botafogo, tras dos años sin poder hacerlo.

“Urubú”, trajo consigo suerte e identidad, un apodo que nunca más abandono.

Popeye, la primera mascota del Flamengo

El personaje fue creado en la década de 1920 por el dibujante estadounidense Elzie Crisler Segar, en los años 40 fue adoptado como mascota del club Flamengo.

Debido a una idea surgida por los periódicos deportivos de la época, se decidió adoptar para los equipos, personajes de cómics durante el Campeonato Carioca de 1942.

Fue así como cada uno de los grandes clubes de Río tendría un personaje. Botafogo fue representado por el Pato Donald, Fluminense por una figura elegante con un gran sombrero de copa, Vasco por la figura de un almirante gordo y bigotudo y Flamengo había elegido como mascota al marinero Popeye.

Finalemnete en los 60 fue sustituida por Urubú (buitre en portugués), que aún sigue.

Puedes leer aquí: Urubú, la segunda mascota del Flamengo.

Papagaio de Vintém, la primera camiseta del Flamengo

La camiseta «Papagaio de Vintém» surgió cuando el fútbol llego al Club Flamengo, (hasta ese momento solo era conocido por las regatas marítimas).

Puedes leer aquí: Flamengo y su primer partido oficial.

Para diferenciar los deportes, decidieron que el fútbol utilizara otro uniforme que el que actualmente utilizaba el remo, que ya era en fotma de bastones de colores rojo y negro desde 1895.

Así fue como fue creada la camiseta «Papagaio de Vintém», con un diseño cuadriculado, que se ganó dicho apodo porque recordaba un barrilete (cometa) barato, comunes por ese entonces en la ciudad de Río.

En 1914 este modelo de camiseta fue reemplazado por el llamado «Cobra Coral» con el cuál se consagraria campéon por primera vez en su historia.

Puedes leer aquí: Cobra Coral, la camiseta del Primer Campeonato del Flamengo.