Quien trajo la primera pelota de fútbol a la Argentina

De nuevo la tantas veces repetida pregunta: ¿Quién trajo la primera pelota de fútbol?

Aunque es imposible poderlo afirmar, existen algunos antecedentes.

Entre los papeles dejados por Ernesto A. Brown, existe la copia de una carta dirigida el 16 de julio de 1932 a su amigo Guillermo Heriberto Drysdale, y según la cual, en 1901, durante una comida de camaradería de ALUMNI, don Alejandro Watson Hutton habría dicho:

Puedes leer aquí: Nace Alumni, la génesis del fútbol argentino.

“Me complace muchísimo ver entre nosotros al hombre que trajo la primera pelota de fútbol al país”. Muchos ojos, añade Ernesto, se volvieron hacia el sitio donde estaba Mr. Penman y muchas voces pronunciaron su nombre, y Mr. Watson Hutton continuó; “No, señores. No fué el señor Penman, sino el caballero que está al lado suyo”. Ese hombre era Mr. Waters, cuñado del rector por parte de su segunda esposa. Concuerda la información con ésta, que nos facilitó Miss Mary Buchanan: “Mr. Waters hizo venir de Inglaterra a fin de ser usados en la escuela, varios elementos para fútbol y cricquet: pelotas, camisetas, etc., que no había en Buenos Aires. Las camisetas las tejían las propias madres de los alumnos. Nada de aquello había aquí en una época en que practicar deportes, fútbol, especialmente, era motivo de críticas y burlas”.

En cuanto a las necesidades y los alcances de tal importación, la referencia coincide con lo que se dice en la página 9 de “El Football en el Río de la Plata” (1923), y que ampliada con nuevos datos podemos resumir en estos términos:

Cuando llegaron al país las primeras camisetas y pelotas de football y también los accesorios del juego de cricquet, el vista de Aduana quedó perplejo al revisarlos.

No había ninguna cláusula en la tarifa de avalúos que se refiriera a esas “curiosidades”. ¿Qué hacer?… Muy desconcertado el hombre llamó a varios de sus compañeros de trabajo, y de los cajones recién abiertos fué sacando aquellos elementos… ¿Para qué diablos serviría todo eso?… El reducido grupo de empleados les atribuía las más diversas y jocosas aplicaciones… ¿Cómo había que ““aforar” “semejante mercadería” ?

De pronto el indeciso funcionario cortó por lo sano:

—i¡ Y; bueno!… ¡Tres pesos por cada bulto!… ¡Son cosas para “los ingleses locos”!

Acaso nunca podrá determinarse seria y fehacientemente cuándo se trajo al país la primera pelota de fútbol. En cambio la primera importación “franca” , “directa”, realizada con la fiscalización aduanera, no la que pudo hacerse en el equipaje de algún ignorado viajero, sería, de atenernos a los recuerdos de Miss Buchanan, quien sitúa el hecho en 1886, aquella “vinculada” a la English High School.

En “La Nación” del 28 de julio de 1886 —justamente el año citado por Miss Buchanan existe en la sección “Entradas de ultramar” del día 27, la constancia de que el vapor británico Caxton, procedente de Liverpool, trajo consignados a “Watson y H”, 3 bultos.

Según Arnoldo P. Watson Hutton, su padre hizo venir *3 bultos” conteniendo los ya nombrados elementos,

Ese “Watson y H” que figura en la nómina de importaciones, ¿no sería don Alejandro Watson Hutton?

Existe coincidencia en el año de llegada y en la cantidad de caJones recibidos, y hay “indicios” que permitirían “suponer” que el destinatario de la mercadería fuese el rector del colegio.
[8:11, 22/1/2021] Matú 🇧🇷: El que los artículos viniesen a su nombre y no al de Mr. Waters, a quien, en todo caso pudo haber correspondido la iniciativa de traerlos, a estar a los recuerdos de Miss Buchanan y del propio señor Wat.son Hutton, no alteraría lo fundamental.

Desde luego que el hecho no queda firme y definitivamente aclarado, mas nosotros proporcionamos al lector la información que

sobre ese punto poseemos, al cabo de una investigación que consideramos agotada.

(Extracto del libro Alumni, Cuna de Campeones y Escuela de Hidalguia por Escobar Bavio).

Adidas Finale Istanbul 21 – Champions League 2021

Con motivo de la celebración del 20º aniversario del diseño de «starball», la marca deportiva Adidas lanza el Finale Istanbul 21, la pelota oficial para el resto de la temporada 20/21.

El balón Finale Istanbul 21 posee todos los diseños de las últimas 20 finales de la UEFA Champions League, uniendo el pasado y el presente en una misma pelota de alto rendimiento.

Mediante pequeños carteles de color rojo, se detallan cada año y ciudad donde se disputo la Champions League, mientras que pequeñas estrellas en relieve en toda la superficie completan la estética única y festiva característica.

La pelota continúa ofreciendo un absoluto control, estabilidad acrobática, ademas de un agarre seguro a través de paneles hexagonales unidos térmicamente, estrellas superpuestas y revestimiento texturizado.

Al incorporar pegamento sostenible, este balón Finale Istanbul 21 proporciona una superficie sin costuras y un primer toque mejorado para una precisión aún mayor en el campo.

Porque el Corinthians se llama así

En 1910 un grupo de cinco trabajadores brasileros de San Pablo (Anselmo Correa, Antonio Pereira, Carlos Silva, Joaquim Ambrosio y Rafael Perrone) quedaron impresionados ante el fútbol desplegado por el equipo inglés Corinthian Football Club que había estado de gira por Brasil en esa época, logrando espectaculares victorias ante el Fluminense, Club Atlético Paulistano y la  Associação Atlética das Palmeiras.

Fue así como decidieron fundar un nuevo club, el cual con el paso del tiempo terminaría siendo uno de los más importantes del país.

Puedes leer aquí: Como fué la fundación del Sport Club Corinthians Paulista.

Joaquim Ambrosio, propuso el nombre de Corinthians, nombre aceptado por el resto de los integrantes. Este nombre claramente se inspiró en el Corinthian Football Club, pero con la diferencia que este no terminaba con la «s» al final. Esta pequeña modificación en el nombre del hoy poderoso equipo brasilero se debe a que la prensa de aquel momento se refería al equipo inglés como “Corinthian’s Team”.

1867, surge el Buenos Aires Football Club

El Buenos Aires Football Clublas inició sus actividades en junio de 1867, pero las perspectivas de éxito no eran muy alentadoras. Así al menos lo consideraba el mismo Tomás Hogg.

Puedes leer aquí: Quien fue Tomás Hogg, el impulsor del fútbol en Argentina.

Un hijo suyo, Ricardo Hogg, ha proporcionado la copia de un documento cuyo valor se aprecia con su lectura. Se trata de una carta que Tomás Hogg dirigió el 28 de diciembre de 1867, seis meses y seis días después de haberse jugado el primer partido del Buenos Aires Football Club, al director de “The Standard”, don Eduardo Mulhall:

“Muchas gracias por su bondad de enviarme su libro. Realmente no veo qué utilidad pueden tener para el interesante Hand Book, mis impresiones sobre el porvenir del football que acabamos de establecer con James, porque a mi juicio tardará mucho este juego en difundirse, aun entre los británicos; pero asimismo pienso insistir porque lo considero el mejor pasatiempo; y más barato para la juventud de la clase media como también del pueblo, aunque esto parezca una ilusión para muchos. Como Ud. sabe, mi gran amor es el cricket, pero lo estoy descuidando en aras del football. Los amigos nativos que juegan cricket se alarmaron algo cuando Heald y yo los invitamos a entrar en el Football Club y su amigo Gallino nos causó mucha gracia cuando declaró que no se: había vuelto loco aún para hacer semejante cosa”.

Que se sepa, sería ésta una de las pocas, sino la única opinión escrita que de Tomás Hogg existe respecto del fútbol local; pero sea como fuere, tiene un interés documental indiscutible. Establece, definitivamente, la época en que, descartados los partidos que aisladamente hayan podido jugarse antes de 1867, se pensó en una organización firme; se quiso que el fútbol alcanzase la importancia de los otros deportes y que, constituida una asociación, el Buenos Aires Football Club, en su caso, se encargara ella de fomentarlo.

Por eso, porque en junio de 1867 se jugó aquel match considerado primigenio, tenía sobrados motivos Tomás Hogg para escribir en diciembre del mismo año: “…el porvenir del football que acabamos de establecer con James”.

Puedes leer aquí: 1867. El primer partido de Fútbol en Argentina.

Posteriormente, el 10 de junio de 1886, a tan solo dos años de la fundación de la English High School, cuando este Instituto ya estaba de lleno entregado al fomento del fútbol association, se efectuó la “asamblea de fundación del nuevo “Buenos Aires Football Club” en la escuela escocesa, con la presencia de unos cincuenta caballeros”.

Puedes leer aquí: Buenos Aires English High School, la Escuela del Fútbol Argentino.

Es evidente que este “Buenos Aires Football Club” -lo dice por lo demás la fecha de su surgimiento es otra entidad distinta al “primitivo Buenos Aires Football Club” de Tomás Hogg (1867).

(Extracto del libro Alumni, Cuna de Campeones y Escuela de Hidalguia por Escobar Bavio).

El emblema de la Confederación Sudamericana de Fútbol

El emblema de la Confederación Sudamericana de Futbol no es sólo un bonito distintivo, sino un simbolo de su espíritu. La necesidad de integrarse que hoy es invocada a diario desde distintos sectores fue la piedra basal para aquellos preclaros directivos que la fundaron en 1916.

El emblema, que se compone de un mapa del continente sobre un fondo de balón rodeado por las diez banderas, fue creado en 1962 en Buenos Aires, bajo la presidencia de Raul H. Colombo.