Boca en 1915. Años de Cisma y Campeonato

Comienza una nueva era en Boca Juniors, y por ende a otro capítulo del historial correspondiente a la popular institución de Brandsen y Del Crucero.

Con motivo de la fusión del fútbol, se incorporaron al torneo los clubes de la ex Federación Argentina, y otros a los que la Asociación ya habia dispuesto ascender; la cosa es que el campeonato se vió de pronto con una concurrencia de 25 clubes, cifra que en verdad era un poco exagerada para las reales posibilidades del fútbol en ese momento; tanto, que recién 10 años después, en pleno florecimiento de este deporte, volvió a registrarse en las filas de la Amateurs un torneo con igual cantidad de equipos.

Con esto queda dicho que el certamen de 1915 era francamente difícil, y que siendo así podía justificarse el que Boca, que estaba todavía en la edad en que es necesario hacer méritos, tuviera que conformarse con el décimocuarto lugar.

Tampoco pudo Boca Juniors ese año darse el gusto de tener sus representantes en los equipos nacionales. Es lógico que tal cosa aconteciera, puesto que con la anexión de los clubes que habían pertenecido a la Federación, entre los que estaban el famoso Porteño de los Rithner y de los Galup Lanús, el Estudiantes de La Plata de Bernasconi y Ferreiroa, y el Independiente de Sande y Debuglio, la Asociación Argentina reforzaba extraordinariamente su plantel.

Esto equivale a decir que para formar un seleccionado poderoso, no había necesidad alguna de que los seleccionadores perdieran el sueño ni el pelo, buscando valores en los equipos sumergidos en el tablero, ya que los de arriba podían suministrar todos los elementos necesarios como para formar equipos que fueran dignos exponentes de la potencialidad del fútbol argentino de ese momento.

Sin embargo, es posible que la floja actuación de ese año no haya sido el fiel reflejo de la capacidad de los hombres que integraron el plantel de Boca, sino la resultante de su mala suerte, pues es dable observar que en esa temporada vistieron la casaquilla azul y oro, nada menos que 35 jugadores, y que entre ellos, como podrá advertirse, estaban algunos internacionales y muchos otros, qué alcanzar esa alta distinción, figuran en la lista de los «notables» del ahora poderoso club de la ribera.

Puedes leer aquí: Boca en el año 1916.

La nómina se integraba con los arqueros: Zacevich y Brusco; los zagueros: Lamelas, DallOrso, Garibaldi, Goldman, Beltrán, Cicchero, Sanna, Cerezo, Davico, Malnardi, Ochoa y Gaete; los medios: Pieralini, Capellini, Montaña, Frattini, Vergara y Martínez; y los delanteros: Bertolini, Calomino, Colla, Gelini, Taggino, Botani, Aless, Alvarez, Chiappori, Ruggero, Áccinelli, Maggi, Benvenuto, Galeano y Roldan.

Un 5 de Septiembre – Colombia 5 Argentina 0

El 5 de septiembre de 1993 Colombia marcaria a fuego a la Argentina tras propinarle una de las derrotas más humillantes de su historia. Un inolvidable 5-0 en el estadio Monumental de Buenos Aires dentro del marco de las Eliminatorias de la Copa del Mundo de Estados Unidos 1994.

Con dos goles de Faustino Asprilla, otros dos de Freddy Rincón y un último tanto de Adolfo Valencia decretaron uno de los partidos más recordados de la historia del fútbol Colombiano.

Boca Juniors en el año 1914

En 1914 las posibilidades de Boca Juniors descendieron algunos puntos.

El campeonato de la Asociación se Jugó en una sola sección y en la lista habian quedado todos los grandes y medianos del año anterior, a los que se agregaba un debutante: era el Huracán de Bassadone y el “negro” Laguna, cuyas “mentas” lo convertian en rival de cuidado.

El torneo, del que desaparecian los equipos de Olivos, Ferrocarril Sud y Riachuelo, reunía a 13 equipos y casi podría decirse que fué el primer campeonato porteño realmente difícil para todos, precisamente por la extraordinaria paridad de poderio que ofrecía el concierto de participantes.

Ese año Boca Juniors pudo ganar solamente 4 partidos… clerto es que también fué uno de los que perdieron en menor número de oportunidades, pero sus seis empates —cifra que igualaron San Isidro y Belgrano Athleticlo relegaron al cuarto puesto, con el mismo puntaje que su rival tradicional, River Plate.

Sobre los 24 puntos posibles de ese certamen, Boca Juniors obtuvo solamente 14.

Esta actuación un tanto descolorida, tuvo su contrapeso en otro orden de cosas: cuatro jugadores de Boca fueron llamados, en distintas oportunidades, para integrar equipos representativos de la Asociación.

En el segundo partido jugado por los ingleses del Exeter City, el oponente fué el combinado de la zona sur, y alli estaban dos boquenses: el zaguero derecho Garibaldi, formando pareja con Juan Brown, y el puntero izquierdo Taggino, que completaba una línea de ágiles, en la que el ochenta por ciento pertenecia a Racing: Canavery, Ohaco, Marcovecchio y Hospital…

En otros tres partidos del Exeter, integró el equipo seleccionado el uruguayo Komano, que por aquel entonces vestia la auriazul del Club de la calle Brandsen.También integró el puntero Taggino, el equipo argentino que venció al Torino, y cuya delantera se completaba con Elias Fernández, Watson Hutton, Marcovechio y Hospital.

Evidentemente, Boca Juniors no habia podido escribir una página de oro para su historia, pero por lo menos había dejado una elocuente muestra del valer de sus muchachos, que debia ser realmente efectivo, cuando se les habia convocado para alternar con aquellos que no solamente eran grandes en ese momento, sino que han seguido siéndolo a través de los largos y generosos anales del fútbol argentino de estos últimos cuarenta años.

Completando esta reseña de 1914, recordemos que a lo largo del año vistieron la casaquilla de la franja oro: el arquero Bruzzau, los Giardini y Martínez; y los delanzagueros: Lamelas, Garibaldi, Sateros: Montero, Bertolini, Taggino, nna y Romano; los medios Capelli Abbatángelo, Cootero, Di Pietro, ni, Pieralini, Vergara, Delgado, Dávila, Fuentes y Bergalli.

Ángel Romano. El Uruguayo ídolo en Boca

En 1911, en la cancha de Gimnasia y Esgrima, debutó como internacional formando en el team de su pais, Uruguay. En 1924 seria campeón olímpico en Paris.

En los campeonatos sudamericanos encabezaba la estadistica con más partidos jugados que ningún otro de esta parte de América: 23.
Y a su retiro del fútbol, llevaba cumplidas 125 intervenciones en matches internacionales. Pero no figuran en esa cantidad aquellos en que actuó cuando era jugador de Boca Juniors y formó en los combinados argentinos que enfrentaron al team británico del Exeter City.

Citemos dos de esos seleccionados: Croce; J. D, Brown y S. Reyes; J, Pacheco, C. García y F. Chagneud; H. H. Vignelles, J. Fernández, A, Romano, A. Pérez y L. Morgan. Isola; Chiappe y J. D. Brown; J. Johnston, A. Mallen y H. Simmons; E, Fernández, M. P. González, A. Watson Hutton, A. Romano y J. Viale.

Angel Romano vino a jugar por Boca Juniors en 1913 y 1914. Don Antonio Bucelli, lo tomó a su cargo.

El mismo don Antonio que llevaria a Américo Tesorieri a su club, Boca no podía pagarle la pensión a Romano. Don Antonio lo alojó en su casa, y como el muchachito había ido poco al colegio, don Antonio lo llevaba a un nocturno. Pero se enteró que cuando lo dejaba en “el cole”, Romano disparaba sin entrar a clase. Entonces, don Antonio se sentaba en el umbral Y esperaba la terminación de las clases.

A los años, y desde Paris, recibiría cartas que comenzaban asi: “Querido padrino”. Y cada vez que Angel Romano vino a Jugar a Buenos Aires, su primera visita era para aquel bondadoso viejito don Antonio Bucelli.

La historia nos brinda otro ejemplo más de ese acendrado amor de los primeros boquenses por su club, Don Antonio no tenía fortuna. Era pobre. Vivía de su trabajo, pero lo poco suyo era todo para Boca. Y su mesa fué para Romano como también lo fuera para otros, al igual que su gran corazón.

No hubo puesto en el que no pudiera actuar. En Boca, hasta jugó de zaguero, En la línea media y en todos los del ataque. Y siempre brillando,

Boca Juniors lo cuenta en su historia. Es un motivo de orgullo para el club que en el lejano 1914 tuvo un representante suyo en el combinado argentino. Además, la cita implica un recuerdo afectuoso a aquel viejito que, ya con la cabeza escarchada, nos recordaba con cariño en una aquietada noche boquense a su “ahijado”.

1913. Boca en la Final de la Copa de Honor

Del año 1913, el archivo nos detiene ante la primera tarde de noviembre. Se Jugaba un match por la semifinal de la Copa de Honor. contra Estudiantes. Quienes lo presenciaron nunca olvidaron su trámite intenso y apasionado que se grabó en el tiempo como un partido arquetípico.

En el primer periodo, Boca se puso en ventaja con goles de Calomino y Romano Dos goles de Max Susan, el crack imolvidable de nuestros primeros tiempos de fútbol, igualaron las cosas en el periodo siguiente. Pero Boca Juniors contraatacó vigorosamente y logró por medio de Romano otros dos goles.

El esfuerzo xeneise fué alcanzado nuevamente por el rival, ya que dos goles de Ochandio empataron nuevamente el partido. Iban 4 a 4 ya convencidos de que estos goles de a dos juntos habian dado un final armonioso a la lucha cuando el habilisimo Max Susan, en tiempo suplementario, logró un gol y dió a Estudiantes ventaja hasta que finalizó el cotejo.

5 a 4 había ganado Estudiantes, en un match que integra los buenos recuerdos del historial futbolístico criollo, allá cuando el siglo recién superaba su primera década y el fútbol comenzaba a abrirse paso con fuerza en los terrenos y el corazón de América.