El Mundial de Suecia 1958

Con una excepcional promoción de futbolistas, seguramente la mejor que ha dado en todos Ios tiempos, Brasil, el sexto, convocado en Suecia, iba a vencer y convencer en el certamen de 1958.

La Copa repetía sede en Europa y, por primera vez, una selección extracontinental se quedaría con ella. El Mundial era ya un acontecimiento de enorme trascendencia deportiva, tanta como los Juegos Olímpicos y aún más importante que éstos para muchos países.

Cuatro equipos latinoamericanos llegaron a la fase final que, como en Suiza, se jugaba por el sistema de liga en los octavos y por el de copa, a un partido, en lo sucesivo.

De América, la novedad era el regreso de Argentina, ausente de los tres torneos anteriores; con ella, estaban México, clasificado en la zona de la Concacaf,y Paraguay, que había logrado participación imponiéndose 5-0 en Asunción a un Uruguay en acusado declive.

Brasil, el cuarto de la región, llevaba en sus filas a un muchacho de diecisiete años que, hasta los treinta y siete, el momento de su retiro, haría un suceso de cuanto partido disputara: el número 10 del conjunto titular, un tal Pelé.

La matricula total era de 53 países y de los 16 clasificados (dos de oficio, Suecia y Alemania Federal), 12 fueron europeos. Entre ellos, la Unión Soviética, campeona olimpica en Melbourne, que en su primera tentativa mundialista iba vencer a Inglaterra en partido de desempate y pasar a los cuartos de final. Concurrieron las cuatro selecciones del Reino Unido, que habían estado separadas en la serie eliminatoria. Faltaban, en cambio, los italianos, viejos campeones del Mundo que, como Uruguay no pudieron subsistir a la fase preliminar.

El grupo 1 deparaba el inesperado hundimiento de Argentina, uno de los candidatos a ganar la Copa. En realidad, el fútbol albi-celeste no estaba preparado para la severidad del Campeonato, por desórdenes organizativos y la invariable expatriación de sus grandes figuras. Los argentinos habían recurrido a Angel Labruna, un glorioso veterano de 40 años de edad que tenia el cometido de sostener, a clase y corazón, el rendimiento del equipo. Cayeron 3-1 ante Alemania Federal y vencieron con idéntico marcador a Irlanda del Norte; por fin, Argentina quedaba fuera del torneo tras recibir de Checoslovaquia la derrota más contunden te de toda su trayectoria internacional: 6-1.

Francia se insinuaba como animadora del certamen, con triunfos sobre Paraguay, 7-3, y Escocia, 2-1. Los franceses, que tenían en el entendimiento Kopa-Fontaine un arma cargada de muchos goles, lograban el primer puesto en el grupo 2, pese a perder 3-2 con Yugoslavia.

No hubo cabezas de serie en las liguillas iniciales, que eran de cuatro selecciones cada una, se resolvian a puntos tras jugar todos contra todos y daban pase a los cuartos de final al primero y el segundo. En el grupo 3, los clasificados fueron Suecia y Gales, que aventajaron a Hungria y México. Los húngaros no tenían ya el fútbol futurista de 1954; de entonces, conservaban a Boszik, Hidegkut y el arquero Grosics. lgualaron con Gales, 1-1; fueron derrotados 2-1 por Suecia, y le ganaron por último a México, 4-0. Obligados al desempate con Gales, cayeron 2-1. Era tanta su decadencia y tan poco atractivo su juego, que sólo 2.823 espectadores, la más baja asistencia del torneo, estuvieron en el partido de despedida de Hungría.

Brasil obtenía con relativa facilidad el primer lugar del grupo 4, aunque empataba 0-0 con Inglaterra. Sin Pelé, Garrincha ni Vavá, los brasileños habían batido en su presen tación 3-0 a Austria. El centro delantero Vavá hubo de realizar ante los ingleses la función creadora del ausente Didí, y sólo volvió a su genuino cometido de gol eador frente a los soviéticos, a quienes marcó los tantos de la victoria de su equipo. Para el partido con la URSS -que tuvo, en el estadio de Gotemburgo, la mayor concurrencia de público del Mundial, 51.000 personas- el entrenador Vicente Feola dio por fin entrada a Pelé, que estaba relegado por lesión. Pelé reemplazó a Altafini, Garrincha a Joel y Zito a Dino Sani, configurándose por primera vez la famosa alineación que iba a conquistar la Copa. EI resultado, 2-0, fue inexpresivo del completo dominio brasileño del juego.

Sin embargo, iba a estar Altafini, y no Vavá, en el partido de cuartos de final que Brasil disputó con Gales, también en Gotemburgo. Los galeses, que no contaban con su astro, John Charles, opusieron defensa cerrada y férrea marcación, dificultando los movimientos de los sudamericanos. La primera parte terminó sin goles y, en la segunda, Pelé anotó el único tanto del encuentro. Mientras, os alemanes superaban a Yugoslavia en Malmo, también 1-0, en áspero juego. Una epidemia de ictericia había desmembrado la selección campeona del Mundo y Alemania Federal, que de catorce partidos previos al torneo había ganado sólo tres, no lucía la potencia de cuatro años antes. Del equipo vencedor de Hungría quedaban solamen te Schaefer, Rahnn y el capitán, Fritz Walter, éste ya con 37 años. El técnico alemán, Sepp Herberger -llamado el Zorro, por la astucia con que escondió en Suiza hasta casi el partido final el auténtico poderío de su equipo- iba a tener por delante una larga tarea de recuperación del fútbol de la República Federal. Ya había descubierto, para llevarlo a Suecia, a un temerario e impetuoso centro delantero, Uwe Seeler, pero no le fue suficiente con él. En 1958, Alemania quedar ía en cuarto lugar, tras ser derrotada en semifinales por la selección sueca y por Francia en su última presentación.

Suecia había vencido en cuartos de final a la URSS, 2-0, en tanto que en Norrköping, Francia conseguía una goleada, 4-0, sobre Irlanda del Norte. Just Fontaine marcaba allí dos veces e iba a ser, con trece tantos, el máximo goleador del torneo y de los doce Mundiales vistos ese momento. Fontaine había nacido en Marruecos, en 1933, y fue veinte veces internacional, convirtiendo 30 goles en total. Ganó en Francia el Campeonato de Liga con el Stade Reims y el de Copa con el Niza. Para el, el gol era un acto de creación, y su fuerte era el remate de media distancia. Cuando abandonó la práctica del fútbol se hizo entrenador y estuvo en dos oportunidades a cargo de la selección de su país.

Puedes leer aquí: Cual fue el balón del Mundia de Suecia 1958.

La portentosa eficacia de Fontaine estaba multiplicada en el Mundial de Suecia por el inteligente desempeño de Kopa, el mejor jugador francés de todas las épocas hasta el surgimiento de Michel Platini. Kopa, de baja estatura, liviano y elástico, era el cerebro del equipo y generador del fútbol de a taque. Junto a Di Stéfano, Rial y Gento formó en la línea delantera del Real Madrid hegemónico en las confrontaciones europeas de clubes y contribuyó a ganar tres de las cinco Copas continentales del conjunto español.

Nacido Raymond Kopaszewski, en 1931, era hijo de inmigran tes polacos en Francia; debutó en la selección hacia 1952, con un triunfo en París sobre Alemania, ya ella volvió, cedido por el Madrid -en el que jugaba desde 1956- para el Mundial de Suecia.

Alfredo Di Stéfano ha incluido recien temente el nombre de Kopa en una hipotética delantera ideal con figuras de toda la historia del fútbol. Kopa arrebató a Vavá las preferencias de los periodis tas al vo tarse los principales jugadores del torneo de 1958. En realidad, el estilo de ambos no era el mismo y sólo tenían en común el número 9 que llevaban a la espalda. Kopa era organizador, y Vavá un ariete que debía ser apartado de toda otra misión que no fuera marcar goles.

Vavá tenía singular instin to para buscar brechas en las defensas rivales y notoria habilidad para abrirlas. Campeón del Mundo en 1958 y 1962, disputó veinte partidos con la selección brasileña y anotó catorce veces. Fue más tarde contratado por el Atlético Madrid y, de regreso en Brasil, fichó por el Palmeiras. Ha sido más recientemente suxilier técnico de la selección de su país, tarea que repetirá en el Mundial de México.

Brasil estrenaba en Suecia el 4-2-4, aunque la fórmula podia transformarse en 4-3-3, con el puntero Zagalo en apoyo de la línea media. Brasil había sido cinco años antes víctima del 4-2-4, en la Copa América celebrada en Perú, que la selección paraguaya obtuvo con esa disposición táctica. Entonces, el entrenador Vicente Feola se apropió del hallazgo.

La marcación de zona favorecía el juego de los brasileños y en la semifinal, Francia cometió el error de optar por ella. Ambos equipos, los que măs espectácuio daban en el torneo, se enfrentaron en Estocolmo y Vavá puso en ventaja a Brasil; servido hábilmente por Kopa, Fontaine empató. Pero, con diez jugadores por lesión de Jonquet, los franceses no pudieron, impedir la superioridad de Brasil, que triunfó ampliamente, 5-2.

La posición alcanzada por Francia en la tabla definitiva del Mundial de 1958 hizo justicia a su muy digno desempeño. Logró el tercer puesto en Estocolmo venciendo 6-3 a Alemania Federal, y el insaciable Just Fontaine, que allí añadía otros cuatro goles a su expediente personal, fue paseado en andas por compañeros y público.

Los alemanes habían caído en Gotemburgo ante Suecia, tras ir por delante con gol de Schaefer. Skoglund, uno de los mejores hombres del equipo local, igualó antes del descanso, y en la segunda etapa fue expulsado el zaguero alemán Juskowiak. La RFA recibió dos tantos más y perdió la semifinal, 3-1.

Brasil era el favorito al llegar el dia del desenlace; por su parte, los suecos querían intentar el desquite de la goleada sufrida ocho años antes en Maracaná. El fútbol de Suecia, gran exportador de jugadores hacia Italia y España, había aceptado el profesionalismo, dejando sola a Dinamarca en la defensa a ultranza del deporte amateur. El seleccionador, George Raynor, pudo tener para el Mundial a Gustavsson y Hamrin, que pertenecían a clubes italianos, y en el equipo nacional sueco, potente, disciplinado y de buen nivel de juego, destaca ban asimismo Bergmark en la defensa, Gren en la creación de ataque, y Skoglund, el puntero izquierdo.

El público local apoyaba incondici onalmen te a su selección, que tuvo el mayor número de seguidores del torneo, 232.000 en total. La lluvia había cesado al aparecer el 29 de junio los finalis tasen el estadio de Estocolmo. Pero el suelo estaba blando por el agua caída durante la noche y la mañana y se cre ía que esas condiciones no eran favorables a Brasil. A la orden del árbitro francés, Guigne, los brasileños comenzaron al ataque y el sueco Gren se retrasó a su retaguardia. A los cinco minutos, Gren cedió a Leidholm, tras jugada nacida en el área sueca, y éste, desprendiéndose de su marcador, abrió la cuenta con fuerte disparo.

El público-49.737 personas, de estar a las localidades vendidas- explotó en aclamaciones, sin necesidad de la intervención del grupo de chicas uniformadas que, a la usanza norteamericana, tenian el cometido de mantener animación en las tribunas. Los aficionados suecos aguardaban el eventual desconcierto de Brasil, que nunca en el torneo había sido puesto en desventaja.

El equipo brasileño, sin embargo, conservó en orden sus piezas, siempre dispues tas en 4-2-4 y, fundamental men te, el control del medio campo. Sólo le tomó cuatro minutos empatar; el tanto fue de Vavá, tras una escapada de Garrincha. En el minu to 32, en jugada idéntida a la anterior y con los mismos protagonistas, Brasil marcó el segundo.

Los jugadores suecos parecian cansados al empezar el complemento. Djalma Santos que sustituía a De Sordi- y Orlando contenían los avances de Suecia, que abría su juego a las puntas. Zagalo cedió a Pelé; éste pasó la pelota sobre Parling y, a espaldas del defensor sueco, la golpeó en el aire y obtuvo un espléndido gol. El cuarto fue de Zagalo; y Suecia pudo descontar, pero fue en seguida evidente que se entrega ba. Lo demás sería un brillante espec táculo con un solo actor, la selección de Brasil. Pelé marcó el quinto sobre la finalización del partido. En su sexta presentación en los Mundi al es, Brasil obtenía la copa y no dejaba dudas de la legitimidad de su conquista. Ganaba el mejor, y el público lo reconocía con una ovación.

Resultados del Mundial Suiza 1954

GRUPO 1

Yugoslavia-Francia 1-0 (1-0)

Brasil-Mexico 5-0 (4-0)

Francia-Méx ico 3-2 (1-0)

Brasil-Yugoslavia 3-2 (1-0)
prorroga (0-0)

EquipoJGEPPts.
1Brasil21103
2Yugoslavia21103
3Francia21012
4México20020

GRUPO 2

Hungría-Corea 9-0 (4-0)

Alemania-Turqufa 4-1 (1-1)

Hungrla-Alemania 8-3 (3-1)

Turqufa-Corea 7-0 (4-0)

desempate
Alemania-Turquía 7-2

EquipoJGEPPts.
1Hungría22004
2Alemania21013
3Turquía21013
4Corea20020

GRUPO 3

Austria-Escocia 1-0 (1-0)

Uruguay-Checoslov. 5-0 (4-0)

Austria-Checoslov. 5-0 (4-0)

Uruguay-Escocia 7-0 (2-0)

EquipoJGEPPts.
1Uruguay22004
2Austria22004
3Checoslovaquia20020
4Escocia20020

GRUPO 4

Inglaterra-Bélgica 4-4 (3-3)
prórroga (2-1)

Suiza-Italia 2-1 (1-1)

Inglaterra-ltalia 2-0 (1-0)

Italia-Bélgica 4-1 (1-0)

desempate
Suiza-Italia 4-1

EquipoJGEPPts.
1Inglaterra21103
2Suiza21012
3Italia21012
4Bélgica20012

CUARTOS DE FINAL

Hungría: 4
Brasil: 2

Uruguay: 4
Inglaterra: 2

Austria: 7
Suiza: 5

Alemania: 2
Yugoslavia: 0

SEMIFINALES

Alemania: 6
Austria: 1

Hungría: 4
Uruguay: 2

TERCER PUESTO

Austria: 3
Uruguay: 1

FINAL

Alemania: Turek, Posipal, Liebrick, Kohlmeyer, Eckel, Mai, Rahnn, Morlock, O. Walter, F. Walter y Schaefer.

Hungría: Grosics, Bizansky, Lorant, Lantos, Bosznik, Zakarias, Czibor, Kocsis, Hidegkuti, Puskas y Toth.

Alemania: 3 (Rahnn 2, Morlock 1).
Hungría: 2 (Puskas y Czibor).

Arbitro: Ling (Inglaterra).

Puedes leer aquí: Como fue el Mundial de Suiza 1954.

CAMPEÓN ALEMANIA

El Equipo Ideal del Mundial Suiza 1954

Los periodistas deportivos en la Copa del Mundo Suiza 1954, realizaron la votación para formar la selección ideal del torneo, todos aquellos jugadores que se destacaban en cada una de las 11 posiciones dentro del campo de juego.

La formacion ideal de 1954 fue la siguiente:

  • Grosics (Hungría)
  • Liebrich (Alemania)
  • Santamaría (Uruguay)
  • Rodriguez Andrade (Uruguay)
  • Varela (Uruguay)
  • Boszik (Hungría)
  • Rahnn (Alemania)
  • Kocsis (Hungría)
  • Hidegkuti (Hungría)
  • Puskas (Hungria)
  • Czibor {Hungría)

Puedes leer aquí: Como era el Balón del Mundial Suiza 1954.

El Mundial de Suiza 1954

Hungria llegaba a la Copa del Mundo de Suiza ’54, con la rendida admiración de los entendidos y un fútbol que parecía estar lejos del alcance de cualquier contemporáneo. Los húngaros mantenían el invicto tras cuatro años y veinticinco partidos internacionales, con 104 goles a favor y sólo 25 en contra. Campeones olimpicos en 1952, completaban su extraordinario curriculum con dos resonantes victorias ante lnglaterra, obtenidas poco antes del quinto Mundial. Los húngaros habían vencido 6-3 en Wembley y propinado a los ingleses un vapuleo aún mayor en Budapest, 7.1. Eran invencibles, sin exageración, por lo menos hasta el día de la final.

El promedio de goles alcanzada en Suiza, 5,38 por partido, era el más alto de la historia del torneo, Y habría que esperar veintiocho años, para que en España 1982, superaran en seis tantos la cantidad absoluta lograda en aquella irrepetible ocasión: 140 goles. Treinta y cuatro países estuvieron en la fase eliminatoria y dieciséis era el número de plazas establecidas.

La organización del Mundial de Fútbol se concedió a los suizos debido a que, simultáneamente con la Copa, se celebraba el cincuentenario de la FIFA, que tenía su sede en Zurich.

Puedes leer aquí: El nacimiento de la FIFA.

Allí iba a verse el ocaso de un gran campeón, Uruguay, que caia con dignidad y no tendría otra vez protagonismo en la Copa, pese a su buena figuración de 1970. Faltó nuevamente Argentina, y las selecciones latinoamericanas, seis en 1950, fueron tres en 1954: Brasil, México y los uruguayos. Hubo cuatro grupos, con dos cabezas en cada uno, que no se enfrentaban entre sí; obviamente, tampoco los dos restantes. Dos equipos pasaban por grupo a los cuartos de final y, en caso de igualdad a puntos, se jugaba el desempate. Las instancias siguientes, hasta la definición del título, se dirimían a un partido.

Hungría dio fácil cuenta, 9-0, de Corea del Sur, uno de los debutantes del torneo, y goleó 8-3 a Alemania Federal, que introdujo seis suplentes en su alincación, El favorito tenfa una dernoledora arrancada, pero perdia frente a los alemanes a su capitán, Ferenc Puskas, que sólo iba a reaparecer en el último encuentro.

Otro de los grandes, Brasil, goleó 5-0 a México, en Ginebra. Los brasileños, que estrenaban, y ya no iban a abandonar, sus colores verde y amarillo, pasaron a los cuartos de final empatando a cero con Yugosiavia, vencedora previamente de Francia.

En el grupo 4, Italia volvía a fracasar en un Mundial, al perder 4 a 1 ante Suiza el partido de desempate. Suiza, que también se había impuesto en el primer encuentro de ambos, sorprendió a los italianos con el cerrojo, una formación ultradefensiva del entrenador Karl Rappan, que eligió precisamente un Campeonato pletórico de goles y fútbol de ataque para presentar su conservadora novedad. Primera en ese grupo quedó Inglaterra, con un triunfo sobre Suiza, 2-0, y una igualada con Béigica, 4.4.

Uruguay era cabeza, junto a Austria -con la que, entonces, no se enfrentaba- en el grupo 3. Tuvo dificultades en su primer compromiso, jugado ante Checoslovaquia en el barro. Se llegó al intermedio sin goles y marcaron Míguez y Schiaffino en el complemento. En cambio, el partido con Escocia -que otra vez era segunda en la Copa británica, pero decidía intervenir- fue una auténtica fiesta de la celeste. Los escoceses tenían una derrota ante Austria y necesitaban del triunfo para seguir en carrera. Pero Uruguay los dejó fuera, con espectacular contundencia. 7-0 con tres goles de Borges, dos de Miguez y dos de Abadie.

Ocho jugadores de Peñarol estaban en la alineación titular uruguaya: Máspoli, William Martínez, Rodr íguez Andrade, Obdulio Varela, Abadie, Miguez, Schiaffino y Borges. T res eran de Nacional, Santamar ía, Cruz y Ambrois. lban a actuar también Hohberg, de eficaz gestión, Carballo, Méndez y Souto. Una magnífica selección, que tenía en Santamaría en la defensa, Schiaffino como organizador del fútbol de ataque y, naturalmente, el gran Obdulio Varela, a tres de los astros de ese Mundial; y, tal vez, de todos los Mundiales que han sido.

Brasileños y húngaros chocaron en Basilea en el campo de juego y fuera de él. Hungría no contaba con Puskas, pero todos, titulares y suplentes, se enredaron en una formidable pelea. El árbitro, Ellis, expulsó a Nilton Santos y Boszik por mutua agresión. Venció Hungria, 4-2, y la riña colectiva, con golpes de puño y lanzamiento de botellas, continuó en los vestuarios.

En tanto, Austria y Suiza disputaban un partido de extraordinario desenlace. Los austríacos perdían 3-0, pero abrieron el cerrojo de Rappan y, conducidos por Ocwirk, su cerebro, terminaron haciéndolo trizas e imponiéndose 7 a 5.

Uruguay pasaba a las semifinales con una clara victoria en Basilea sobre Inglaterra, que echaba a un lado la flema y recurría a la violencia para evitar el rídiculo. La selección uruguaya superaba a la inglesa en todo el terreno y el partido era por momentos una soberbia exhibición de los celestes, con Schiaffino genial y Abadie, Ambrois y Borges imparables. Borges hizo el primer tanto y Obdulio Varela aumentó. Los británicos fueron entonces a la caza del hombre y Abadie resultó lesionado. Pero Schiaffino marcó el tercero y, cuando Inglaterra se acercaba, con goles de Lofthouse y Finney, el entreala derecho Javier Ambrois, que estaba también visiblemente sentido, cerró la cuenta en 4-2.

Uruguay conservaba aún el invicto en 30 años de partidos oficiales intercontinentales, pero había perdido dos titulares; especialmente, iba a sentir la baja de su caudillo, Obdulio Vare la, que hubo de abandonar la cancha tras su gol y sólo podia volver para ocupar simbólicamente la posición del puntero izquierdo, ya sin posibilidad de jugar.

Varela, alma y pulmón del equipo uruguayo, y en quien Brasil entero había individualizado al responsable de su derrota en Maracaná, tenía 37 años en 1954 y era profesional desde los 19. Debutó en primera división defendiendo a Wanderers, y pasó más tarde a Peñarol, donde permanecer ía hasta su retiro.

En la historia del fútbol uruguayo, donde no escasean los líderes de fuerte personalidad, destaca el perfil de Obdulio Jacinto Varela, por la confianza que infundía a sus compañeros y su rotundo control de su zona, el medio campo. De ejemplar profesionalidad e inasequible al desaliento, su voz de mando podía más que el tronar de un estadio entero, como lo probó en la final de Río.

Puedes leer aquí: Cual fue el balón de Suiza 1954.

El Mundial de 1954 era el último para Obdulio Varela y él sólo aceptaba despedirse bregando por el título de campeón, Asi, estuvo la noche anterior al partido con Inglaterra tratándose con hielo para aliviar el dolor y la inflamación de sus estragados tobillos. Dio un gol al triunfo de su equipo; pero las piernas no lo sostenían en la cancha y no pudo continuar. Era ése el final de su incomparable trayectoria de luchador.

Alemania Federal, que había superado el desempate frente a Turquía y quedaba segunda en el grupo 2, tras los húngaros, alcanzaba la cuarta plaza en las semifinales con triunfo sobre Yugoslavia, 2-0. A continuación demolía a Austria, 6-1, dando un campanazo de alerta que muy pocos tuvieron presente el día de la final.

La selección alemana, desconocida de muchos y oscurecida como casi todas por la enorme fama de Hungría, había dado prueba sin embargo de su potencia en la fase eliminatoria y en sus partidos de preparación para el torneo de Suiza. Cuando compareció a la final con los húngaros, tenía ganados quince de los dieciocho partidos internacionales jugados bajo la bandera de la República Federal Alemana, la nueva denominación nacional que se había dado en la posguerra. Fritz Walter, centro medio y capitán de la selección, era uno de los pocos jugadores alemanes en los que la crítica reconocía calidad técnica junto a la consabida condición atlética. Walter fue internacional 61 veces entre 1940 y 1958, y cumplió toda su trayectoria en el club de su ciudad natal, el Kaiserlautern.

Especialista en el tiro libre, era hombre de confianza de Sepp Herberger, el entrenador, que dividía con él el mando en los partidos. En el equipo alemán de 1954 -del que era también titular Ottmar Walter, hermarno de Fritz- el entendimiento del centro medio con el puntero Rahnn, el goleador, resultó letal para los húngaros. La oposición personal de Jules Rimet había frustrado hacia 1947 la primera tentativa -realizada en común por Austria, Finlandia, Inglaterra y Uruguay de rehabilitar a Alemania, que estaba expulsada de la FIFA a causa de la guerra. Pero en 1954, tras el definitivo levantamiento de la excomunión, el mismo Rimet iba a verse en el deber de entregar la Copa al equipo que siete años antes no admitía. El capitán alemán, Fritz Walter, fue co-protagonista de esa simbólica ocasión.

Para la disputa del Uruguay-Hungria, anunciado como el partido del siglo (aunque fueran, antes y después, muchos los partidos llamados del siglo) la policía acordonó el estadio de Lausana provista de cascos de acero. Se temía otra refriega como la del Brasil-Hungria. Pero lo que se vio, en cambio, fue una lucha leal e inolvidable, un clásico de colección.

Era nuevamente baja Puskas en Hungría y los uruguayos utilizaban tres suplentes. Palotas ocupó el sitio de Puskas; Souto y Carballo sustituyeron a los lesionados Abadie y Varela, respectivamente, en tanto que la sanción disciplinaria del habilidoso centro delantero Míguez -absurda, y nunca explicada satisfactoriamente- daba entrada a Hohberg. Caia una fuerte lluvia y el terreno iba a ser un lodazal en algunos sectores. No obstante, el fútbol practicado resultó en todo momento de alta clase. Más renovadora la aportación húngara, que enviaba al desván de la historia el sistema WM, con un esquema flexible estable cido por el técnico, Gustav Szebes, y la doble función de ataque y contención de varios jugadores.

En cuanto a los uruguayos, en ellos prevalecían sobre las concepciones tácticas los recursos emanados de la buena técnica; la inspiración, el imprevisto, y el oficio futbolístico de una dilatada experiencia internacional. Desde luego, también el temperamento, la voluntad de no entregarse jamás. Czibor anotó para los húngaros en el primer tiempo con disparo sesgado desde la izquierda y Hidegkuti aumentó. La selección de Hungría llevaba claramente la iniciativa, con Boszik y Hidegkuti -un centro delantero que en la M de Gustav Szebes se ubicaba detrás de los entrealas- controlando el medio campo.

Pero en el minuto 75 se produjo un vuelco drástico. En gran levantada, Uruguay ponía en aprietos a la defensa rival. Bien asistido por el debutante Néstor Carballo, Schiaffino equilibraba el medio juego y Hohberg avanzaba con peligro. En una combinación con Schiaffino, de tenso dramatismo, con un Uruguay de alta moral que olvidaba sus bajas, se apoderaba del partido y buscaba el triunfo, tras empatar también por medio de Hobberg.

Obdulio Varela ha dicho que, a su juicio, Uruguay era mejor que Brasil en 1950 e inferior a Hungría en 1954. Pero lo cierto es que, ya en el alargue y con el 2-2 todavía en el marcador, el goleador Hohberg estrelló un pelotazo mortífero en el marco de Grosics y, aún antes de la finalización del segundo tiempo, Boszik había desviado un tiro de Schiaffino en la misma línea de gol. La mejor preparación física de los húngaros resolvió el partido. Por fin, el oportunismo de Kocsis y su eficacia en el juego de cabeza dieron el triunfo a su selección; 4-2.

Subestimada Alemania como lo fuera cuatro años antes Uruguay, la final se esperaba como la consagración de Hungría. Había 50.000 espectadores el día 14 de julio, en el estadio de Berna. Los estadios suizos eran pequeños, aunque siempre fueron ocupados por completo y el alto costo de las entradas iba a asegurar la financiación del torneo.

Puskas, cuya intervención tonificaba anímicamente a su equipo, salió a jugar el partido contra la opinión de los médicos. Puskas puso en ganancia a Hungría, a los seis minutos, volvió a sentirse. Hungria dominaba Y, lanzada siempre al ataque, aumentó mediante Czibor, a los ocho.

Pero la tenacidad de los alemanes era como su condición física, a toda prueba. Morlock anotó enseguida y Rahnn igualaba el marcador doce minutos después de haberse abierto. Los húngaros ajustaron en la segunda parte la presión sobre el arco de Turek, que respondia sin embargo con seguridad. A cinco minutos del final, un contragolpe alemán obligó a Boszik a un rechace en falso. La pelota fue a Schaefer, que centró hacia Fritz Walter y Rahnn. El puntero alcanzó el pase y batió al golero Grosics.

Estimulados por Puskas, que se sobreponía a su lesión y organizaba la última oportunidad de evitar la derrota, los húngaros cargaron una y otra vez sobre la zona de peligro alemana. Y Puskas marcó, aunque en off-side, y el árbitro anuló el tanto. Inmediatamente terminaba el partido.

La federación alemana de fútbol, que en ese tiempo era tan austera como la vida en su país, recompensó a los campeones con un premio exiguo, 2.000 marcos. En cuanto al equipo húngaro, la derrota y posterior emigración de varios de sus astros -como Kocsis, Puskas y Czibor- iban a liquidarlo. Hungría no ha vuelto a tener un fútbol de tanta calidad como el de los fantásticos concertistas de Gustav Szebes.

En tanto, un desangelado equipo uruguayo perdía el tercer puesto ante Austria, 3-1. El partido se jugó en Zurich; hubo incluso un gol en contra de Cruz, y un penal convertido por los austríacos. Para Uruguay-cuyo tanto lo marcó tambión esa vez Hohberg- el Mundial había terminado en realidad en la semifinal de Lausana.

Resultados del Mundial Brasil 1950

Treinta y tres paises se inscribieron para jugar la fase eliminatoria, pero sólo llegaron a jugarla veintitrés por renuncia de Bélgica, Austria, Turquia, Ecuador, Peru, Argentina, Escocia, Filipinas, Birmania y la India. Clasificados de oficio, Brasil, país organizador e Italia, último campeón del mundo.

GRUPO 1

Brasil-México 4-0 (1-0)
Yugoslavia-Suiza 3-0 (3-0)
Yugoslavia-México 4-1 (2-0)
Brasil-Suiza 2-2 (1-2)
Brasil-Yugoslavia 2-0 (1-0)
Suiza-México 2-0 (1-0)

Clasificado Brasil.

GRUPO 2

España-Estados Unidos 3-1 (0-1)
Inglaterra-Chile 2-0 (1-0)
Estados Unidos-Inglarerra 1-0 (1-0)
España-Chile 2-0 (2-0)
España-Inglaterra 1-0 (0-0)
Chile-Estados Unidos 5-2 (2-0)

Clasificado: España.

GRUPO 3

Suecia-Italia 3-2 (2-1)
Suecia-Paraguay 2-0 (2-1)
Italia-Paraguay 2-0 (1-0)

Clasificado: Suecia.

GRUPO 4

Uruguay-Bolivia 8-0 (4-0)

Clasificado: Uruguay.

RONDA FINAL VENCEDORES DE GRUPO

Uruguay-España 2-2 (1-2)
Brasil-Suecia 7-1 (3-1)
Uruguay-Suecia 3-2 (1-2)
Brasil-España 6-1 (3-0)
Suecia-España 3-1 (2-0)
Uruguay-Brasil 2-1 (0-0)

CLASIFICACION FINAL

EquipoJGEPPts.
1Uruguay32105
2Brasil32014
3Suecia31022
4España30120

RONDA FINAL

Uruguay: 2
España: 2

Brasil: 7
Suecia: 1

Uruguay: 3
Suecia: 1

Brasil: 6
España: 1

Suecia: 3
España: 1

FINAL

Uruguay: Máspoli, M. González, Tejera, Gambetta, Varela, Andrade, Ghiggia, Pérez, Schiaffino, Morán.

Brasil: Barbosa, Augusto, Juvenal, Bauer, Danilo, Bigode, Fiaca, Zizinho, Ademir, Jair, Chico.

Uruguay: 2 (Schiafino, Ghiggia)
Brasil: 1 (Fiaca).

Arbitro: Reader (Inglaterra)

CAMPEÓN URUGUAY