Diego y los Cebollitas 1969 a 1976

Con apenas 8 años de edad, un sábado de marzo de 1969, Diego Armando Maradona luego de recibir la invitación de su amigo del barrio Goyo Carrizo fue a probarse en las inferiores del club Argentinos Juniors, las cuales estaban al mando del entrenador Francisco «Francis» Cornejo.

“Yo armaba un equipo con chicos de la clase 60 y estaba conforme con los jugadores. Había uno que era un espectáculo, jugaba de nueve y la rompía. Se llamaba Goyo Carrizo y tuvo mucho que ver en la llegada de Diego. Un día me contó que tenía un amiguito del barrio que jugaba mejor que él y me preguntó si lo podía traer a las prácticas. Venían muchos a decirme que conocían a un crack, que después no lo era tanto, y aunque yo pensé que éste era uno de esos chascos acepté que viniera”.

Goyo Carrizo finalmente apareció en la práctica con su amigo Diego en el club. Francis los saludó y les pidió que lo esperaran en la cancha. Pero como el campo de juego estaba embarrado y no se podía jugar bien le dijo Francis: “Vamos a jugar a Las siete canchitas”.

Luego de correr entre los eucaliptos del parque, Diego pide la bolsa donde está guardada la pelota. Comienza la prueba y mientras lo ve, Cornejo piensa que Dieguito es “de otro planeta”.

“Hacía maravillas con la pelota, cosas que yo nunca le había visto hacer a nadie. Hay una que no me la voy a olvidar jamás, porque cierro los ojos y la sigo viendo como si fuera ayer. Cuando a un jugador la pelota le viene de aire, lo que hace es bajarla con el pie y después la deja caer al suelo y ahí patea o toca. Eso es lo que hacen todos. Pero aquel pibe no, aquel pibe hizo otra cosa: la dominó con la zurda, en el aire y, sin dejarla tocar el piso, con el pie todavía en el aire, le volvió a pegar para hacerle un sombrerito a un rival y mandarse hacia el arco contrario. La jugada siguió pero yo me quedé mirándolo, mirándolo a él. ‘Es un enano’, pensé.

No podía tener 8 años, era seguro. Fue una pavada haber pensado eso. La edad no tenía nada que ver con lo que ese pibe había hecho. Si era más grande o más chico no tenía importancia: esa jugada no tenía edad.

Un jugador normal, incluso uno muy habilidoso, puede pasarse la vida sin poder hacerla aunque la ensaye una, dos, mil o un millón de veces. Para hacer una jugada así -y como la hizo él: como si fuera la cosa más sencilla del mundo- aquel pibe tenía que ser diferente, muy diferente de los demás. Y yo me di cuenta. Ahí mismo me di cuenta. Por eso puedo decir, sin ponerme colorado y sin temor de que me acusen de agrandado, que yo descubrí a Diego Armando Maradona, un milagro del fútbol. Y también mi milagro personal”,

“Enseguida se hizo famoso entre los vecinos. Venían los jubilados y no se cansaban de aplaudir. Un señor hasta le quiso regalar una bicicleta”. Relató emocionado Francis en su libro Cebollita Maradona

Puedes leer aquí: La Infancia de Diego Maradona 1963 a 1968.

Fue así como Francisco Cornejo, el encargado de incorporar futuros jugadores para el semillero del club seria por siempre recordado con el entrenador que descubrió a Maradona.

“Cada vez que voy al Parque Sarmiento y veo esos árboles me emociono. Ese lugar es entrañable para mí”, contaba en entrevistas el Dt.

Diego rápidamente paso a integrar el equipo de la categoría 60, del cual ya tenía algunos integrantes y se estaba preparando para ingresar a los torneos de infantiles.

Es aquí donde este equipo recibe el nombre de Cebollitas, viene de la mano de su entrenador al ver que todos sus jugadores eran chiquititos.

Hasta ese momento los clubes no podían fichar oficialmente jugadores menores de 14 años, es que utilizaron el nombre de Cebollitas para disputar los torneos infantiles y juveniles como por ejemplo para los Torneos Evita, ya que ellos no podían representar oficialmente a Argentinos Jrs.

Maradona comenzó a afianzarse en el equipo, pero su entrenador lo cuidaba mucho porque era el más pequeño.

En plena etapa de su adolescencia los rivales de Diego podían tener de 2 hasta 4 años más y eso entre los 10 y 14 años se notaba mucho a nivel físico. Sin embargo, ‘Pelusa’ se destacaba entre todos y todos quedaban admirados ante su habilidad a tan corta edad.

Diego empezó a ser tan conocido que en ciertas ocasiones el técnico lo inscribía con el apellido Montaña (otro de sus compañeros), para que sus rivales no supieran que estaba disponible.

En 1973 debutaron los Cebollitas en el Torneos Evita con una muy buena actuación en la zona Buenos Aires.

En su último partido de ese año lograron la victoria por 5 a 4 con tres goles de Maradona ante Banda Roja (luego integrantes de las inferiores de River). Sin embargo, meses después tuvieron que viajar a Río Tercero, Córdoba, a disputar la instancia final contra otras provincias y el resultado no fue el esperado. Empataron 2-2 vs. Santiago del Estero y luego quedaron eliminados por penales.

Al año siguiente finalmente lograron obtener tan preciado título.

También estos Cebollitas se consagraron campeones en las infantiles de Argentinos Jrs., no solo en Novena sino también en Octava. Obteniendo un record de 136 partidos invictos, perdiéndolo en la novena fecha ante Ferro.

Con tan solo 16 años, Diego Armando Maradona pasó a integrar el plantel de Primera de AAAJ. Habían pasado sólo seis años desde el inicio de los Cebollitas.

La Infancia de Diego Maradona 1963 a 1968

Los primeros años de vida de Diego, su primer encuentro con la pelota.

La infancia de Diego Maradona no fue fácil, pero siempre se las arregló para ser feliz. Para lograrlo no necesito de mucho, ya que lo lograba con cualquier objeto que tan solo ruede por el suelo.

La primera vez que Diego se enamoró de un balón de fútbol fue el 30 de octubre de 1963 en el día que cumplia tres años,  cuando su primo Beto Zárate le regalo uno.

Puedes leer aquí: El nacimiento de Diego Armando Maradona.

“La primera pelota que tuve fue el regalo más lindo que me hicieron en mi vida: me la dio mi primo Beto, Beto Zárate, hijo de la tía Nena. Era una número uno de cuero: yo tenía tres años y dormí abrazándola toda la noche». señala Maradona en su biografía.

Aquella pelota de cuero le acompañó buen parte de su infancia, y cuando no la tenia cerca se la inventaba. Cuando DoñaTota, su mamá, le mandaba a hacer alguna tarea o compra, Diego tenía la necesidad que ir pateando algo. Si era a un balón, mejor, pero no era necesario ya que podía ser una naranja, bollitos de papel o tan solo un trapo atado con hilo.

A partir de esos 3 años de edad, su vida quedó ligada a lo que hasta el final fue su mejor amiga, un vinculo inseparable, sano, puro……la pelota.

Diego continuaba creciendo, al mismo tiempo que crecia su amor por el fútbol. Era su día a día, su único pasatiempo. “Si los viejos nos buscaban, sabían dónde encontrarnos. Ahí estábamos, corriendo detrás de la pelota”, señalaba.

Había varias canchas cerca de su casa, donde no crecia césped sino tierra, barro. Fue allí mismo donde aprendio a gambetear. “Cuando empezábamos a correr se levantaba tanto polvillo que parecía que estábamos jugando en Wembley y con neblina”. Solia contar Diego.

Pese a la pobreza que se vivía por esa época, a ninguno de los hermanos Maradona les faltó alguna vez la comida. Diego padre o «Chitoro» para sus amigos, salía de su casa antes del amanecer hacia su trabajo en la fábrica de molienda de huesos Tritumol, donde lo que ganaba muchas veces no alcanzaba.

En 1969, con tan solo 9 años, Diego comenzaría a marcar a fuego su relación con el fútbol al irse a probar en el equipo de los infantiles de Argentinos Juniors, Los Cebollitas.

Puedes leer aquí: Diego Maradona y los Cebollitas.

El nacimiento de Diego Armando Maradona

El 30 de octubre de 1960, a las 7.05  en el Hospital Interzonal de Agudos Evita de Lanús Oeste nació Diego Armando Maradona. Fue el cuarto hijo del matrimonio luego de sus 3 hermanas Ana María, Rita (Kitty), Elsa (Lili) y María Rosa (Mary). Más tarde, llegarían otros tres hermanos más: Raúl (Lalo), Hugo (Turco) y Claudia (Cali).

«Diego fue el que menos trabajo me dio. Bailé toda la noche del 29. Cuando me bajé del taxi en la puerta del policlínico de Lanús, en el suelo había una estrella con perlas. Entré con todos los dolores naturales del parto y a las 7:05 de la mañana del 30 de Octubre de 1960 nació el «Pelusa» y mire lo que son las cosas, los médicos y las enfermeras se pusieron tan contentos que empezaron a gritar gol. ¡Gritaban gol! como si supieran. Los médicos se miraban con las enfermeras y comentaban… Este sí que es macho, es puro musculo. La felicitamos, señora de Maradona».

Puedes leer aquí: Los Orígenes de Diego Armando Maradona.

El apodo de «Pelusa» lo recibió al nacer, ya que según cuentan, Diego nació con mucho pelo por todo el cuerpo y lo mantuvo a lo largo de su vida.

«Durante la noche habían nacido 11 mujeres. Mi hijo rompió la racha y qué casualidad, fue un día domingo. A los 10 meses ya caminaba y le gustaba la pelota». Palabras de Doña Tota.

Entre los potreros de Fiorito, calles de tierra, inundaciones y sin tendido de luz Don Diego y Doña Tota criaron a Diego en la casa ubicada en calle Azamor 523. (hoy en día con intención de declararla patrimonio histórico argentino).

«En esa casa de chapa y madera no sobraba nada. Había una verja de alambre en la entrada, después un patio de tierra y unos metros más allá, la casa. Tenía un comedor y dos habitaciones. A la derecha, la de los padres. «A la izquierda, no más de dos metros por dos, la de los hermanos…» Recuerda Diego.

Puedes leer aquí: La Infancia de Diego Maradona 1963 a 1968.

Los Orígenes de Diego Armando Maradona

Los Padres de Diego

Diego Armando Maradona es hijo de Dalma Salvadora Franco, o comunmente conocida como Doña Tota.

Doña Tota nacio en Corrientes, Argentina, más precisamente en la ciudad de Esquina ubicada a 329 km de su capital, la Ciudad de Corrientes.

Dalma tenia sangre Croata ya que su madre, Salvadora Cariolichi (Kariolić), casada con Atanasio Ramón Franco, era hija de Matej Kariolić. Un croata que habia nacido el 29 de septiembre de 1847 en Praputnjak, una localidad de la ciudad de Bakar, a 150 km de Zagreb en el oeste de Croacia.

Cuando Matej emigró a la Argentina en búsqueda de una vida mejor, pasó a llamarse Mateo Cariolichi.

Por otro lado Diego Armando Maradona es hijo de Diego Maradona, «Don Diego.»

Don Diego nacio el 12 de noviembre de 1927 en la misma ciudad de Doña Tota, en Esquina Corrientes.

Nunca pudo conocer a su padre, quien lo abandonó antes de nacer. Debido a esta triste realidad, a Diego padre se le otorgo el apellido materno «Maradona».

Fue así como «Chitoro», apodo que tenía desde su infancia, conoció en Corrientes al amor de su vida, Dalma Salvadora Franco.

Puedes leer aquí: ¿Dónde está la Camiseta Azul de la Mano de Dios?.

Para ganarse la vida, «Don Diego» transportaba pasajeros en una lancha por el Río Corrientes y el Paraná. Poco a poco, la familia comenzó a agrandarse con las llegadas de Ana Maria y Rita por lo que Diego y Dalma se vieron obligados a partir en busca de un futuro mejor.

Fue así que vendieron lo poco que tenían en Corrientes, armaron las valijas y partieron rumbo a Buenos Aires.

En 1955, llegaron a Villa Fiorito, una ciudad muy humilde ubicada en el noroeste del partido de Lomas de Zamora, al sur del Gran Buenos Aires en la provincia de Buenos Aires. En este lugar es donde se gesta y se da nacimiento el 30 de octubre de 1960 a uno de los mejores jugadores de fútbol de toda la histora, sinó al más grande…. Diego Armando Maradona.

¿Dónde está la Camiseta Azul de la Mano de Dios?

Para responder esta pregunta debemos centrar nuestros ojos en Steve Hodge, el futbolista inglés que intercambió el 22 de junio de 1986 su camiseta blanca por la hasta el momento, la desprolija y desconocida camiseta azul de Diego Armando Maradona.

Puedes leer aquí: El origen de la Camiseta Azul de Argentina con Inglaterra en 1986.

Steve Hodge tenia para la època del Mundial de México 1986, màs que 300 partidos como mediocampista. Durante años, la ya no desconocida y ahora preciada camiseta con la que Diego le cambió la vida a los argentinos, durmió en el ático de su casa llena de polvo ambiente.

Ese 22 de junio trajo a la vida de este jugador inglés, un cambió rotundo, no solo participó del involuntario pase atrás con el que Diego, con ayuda de La Mano de Dios, abriría el marcador por 1 a 0 para Argentina, sino que luego del 2 a 1 final, que llevaría a la Argentina a las semifinales de la Copa del Mundo, intercambió su camiseta con Diego. Sin darse cuenta paso, a ser dueño de un pedazo de historia del fútbol mundial.

Nunca hasta ese momento, Hodge había sido tan reconocido. Se convirtió, para la prensa mundial , en The Man with Maradona’s Shirt, «El hombre con la camiseta de Maradona». como el título de su libro autobiográfico, publicado en 2010.

«La gente me hace más preguntas por la camiseta de Diego Maradona que por otra cosa. Nunca la lavé, todavía tiene sus transpiración y su ADN en la tela», dice Hodge y agrega:

–»Tuve ofertas para venderla pero no quise hacerlo: es el gran momento de mi carrera, y un recuerdo del mejor futbolista que jugó este deporte. El fútbol es más que fútbol, aunque mucha gente no lo crea».

Steve Hodge, como tenia miedo a un posible robo, creyó que como toda pieza de arte debia estar bien custodiada, es por eso que la camiseta 10 argentina ya no estaba en su casa sino en un banco.

Finalmente entendió que un pedazo de historia no podía quedar en las sombras, sin ser exhibida al público, es por eso que decidió cederla al museo «Es el objeto que todos quieren ver», dicen los encargados del museo.

El emblema Azul del fútbol mundial, se encuentra está hoy en el nuevo Museo Nacional del Fútbol, en Manchester, Inglaterra. Colgada en una vitrina, conservando aún el ADN Maradoniano impregnado en su tela. Debajo de ella lleva la leyenda de ‘Hand of God’. «La Mano de Dios»

Un dato de color

La camiseta que Diego recibió de Hodge en el intercambio llevaba el número 18, pero a Maradona le gustaba coleccionar las número 10 de sus rivales, es por eso que al volver al vestuario argentino, vio que su compañero Oscar Garré tenia la 10 de Gary Lineker en sus manos y se la cambio por la 18 de Hodge.

“Vinieron los ingleses con sus camisetas, tocaron la puerta y nos dijeron ‘change’. Yo se la cambié a Lineker, que era el 9 del equipo pero usaba la 10. Diego se enteró enseguida y me dijo: ‘Perro, vos sabés que yo colecciono los números 10’, ¿no me la das?’. ¿Y cómo le iba a decir que no? Así que le di la de Lineker y me quedé con la que él me dio”, relataba Garré.

.