La Historia del Fútbol. La Primera Asociación de 1863

Tras el origen del fútbol, llega en 1863 la primera Asociación de Fútbol en el mundo, más precisamente en Inglaterra con la The Football Association.

Puedes leer aquí: La Historia del Fútbol. El Origen.

1863, en que doce representantes de varias escuelas y colegios reunidos en la taberna de los fracmasones, en Londres, formaron la Asociación del Futbol y redactaron las leyes del juego. El primer paso hacia la unificación de las reglas ya estaba dado.

Éste fué el origen de la Asociación de Futbol actual, que dirige la actividad futbolística de Inglaterra y que ha difundido el juego en todo el mundo. Mas su implantación por aquellos iniciadores no fué empeño fácil; muchas escuelas se resistían a adoptarlas, pues juzgaban que el juego perdía todo interés al prohibirse, por ejemplo, que un jugador tomase a otro del cuerpo o le hiciese una zancadilla. El perniquebrarse reciprocamente les resultaba divertidísimo… No obstante esas resistencias, aquellas modalidades peligrosas fueron eliminándose, agregándose, además, otras reglas, como las de offside, Penalty, etc. Pero el progreso fué lento, y al fin de los tres primeros años la Asociación sólo contaba con treinta clubes afiliados. La cuota de afiliación era de cinco chelines al año; con tan magra contribución, los fundadores debieron muchas veces sufragar los gastos con dinero propio.

Esta lucha con las dificultades duró hasta 1871, en que se organizó una serie de partidos por la disputa de la Copa de la Asociación de Futbol. Quince clubes tomaron parte en ese torneo. El trofeo, que costó veinte libras, se adquirió por suscripción. La organización de los encuentros de la Copa señala una etapa importante en el progreso del deporte, pues ella determinó la afluencia de grandes masas de espectadores a las canchas,

Otro año magno fué el de 1873, en que comienzan los partidos internacionales y se funda en Escocia una Asociación de Futbol similar a la inglesa. A partir de entonces la Asociación fiscaliza por completo la vida del deporte, dicta las reglas del juego, dispone los partidos internacionales, los de la Copa y reúne en su seno a casi todos los clubes ingleses. Luego el juego se extendió por todo el país, formándose asociaciones provinciales bajo la jurisdicción de la nacional, Así surgieron prontamente trescientos clubes, que luego ascendieron a mil y hoy pasan de seis mil.

Puedes leer aquí: La Historia del Fútbol. Se legaliza el Profesionalismo.

Correlativamente a esta difusión surge un problema: el profesionalismo. La mayoría de los clubes llevaba económicamente una vida precaria. Sólo los que formaban grandes cuadros progresaban. Importaban para ello los mejores jugadores de Escocia, los afincaban en sus ciudades, consiguiéndoles ocupación y abonándoles algo por jugar. Las multas y las suspensiones a los jugadores aplicadas por la Asociación a los clubes, no pudo impedir que la costumbre arraigara y, al fin, en 1885, tuvo que legalizarse el profesionalismo.

La Historia del Fútbol. El Origen

El fútbol no comenzó jugándose en la forma que hoy lo conocemos, con su reglamentación precisa en que todas las acciones están previstas. Los origenes y características del juego son de difícil ubicación en el tiempo, pero cabría suponer que estaban echadas sus bases desde el primer momento en que un ser humano se encontró con un Objeto rodando a sus pies y alguien intentó disputárselo, o, al revés, se propuso hacer llegar hasta él, rodando, algo que le repelia. La manzana de Newton…

Conclusiones trascendentales o humorísticas pueden extraerse acerca de su génesis; pero, sin jugar con hipótesis, consignaremos las referencias más remotas que se recuerdan y los avatares por que ha pasado este apasionante juego.

Un estudio del prestigioso cronista deportivo del News Chronicle, Carlos Buchan, nos ha brindado preciosos datos al respecto.

El antecedente más antiguo se encuentra en el periodo anglosajón de la historia británica. Se afirma que entonces los conquista dores daneses jugaban un futbol primitivo, usando como pelota la cabeza de uno de sus esclavos vencidos.

En tiempos de Eduardo III (siglo XII) se dictó una ley prohibiendo el juego, porque obstaculizaba la instrucción y las prácticas de los arqueros. ¡Ya empezaba el futbol a sorber el seso a los mozos de entonces! Más tarde, durante el reinado de Jacobo 1 se volvió a prohibir por “considerarse que era pasatiempo sangriento y homicida”. El no acatamiento de la ley significaba la cárcel, y allí fueron a parar muchos aficionados. Pero, a pesar de todas las persecuciones, el futbol se siguió jugando.

Walter Scott, el novelista inglés, refiere en una obra cómo los soldados del siglo XVII, antes de librar una batalla, jugaban al futbol a manera de entrenamiento. Un ejemplo de aquel modo de jugar puede verse aún en Chester-le-Street, una aldea cercana a Sunderland, donde tradicionalmente se juega un encuentro de esa naturaleza todos los martes de carnaval. A guisa de pelota se emplea una bolsa de cuero repleta de trapos, y toda la aldea se entrega a un agitado combate por el halón durante varias horas a todo lo largo de la calle principal.

Hasta la mitad del siglo XVI todo era confusión en el juego. El futbol se practicaba en las escuelas y colegios, donde los mozos más vigorosos formaban cuadros y, lanzados unos contra otros, quemaban su excedente de vitalidad. La pelota realmente era un pretexto… Las canchas eran prados o patios de escuela, que en cada encuentro se transformaban en verdaderos campos de Agramante. En realidad, el futbol, por entonces, no podía considerarse un juego, sino una válvula de escape al ardor juvenil de los estudiantes y los hinchas matones de los clubes. Las zancadillas y los puntapiés eran lícitos, y para dar una idea de lo que era el espectáculo se refiere esta anécdota: “En una ocasión, viendo un espectador cómo los jugadores discutían y se pegaban, haciendo caso omiso de la pelota, señaló el hecho a un vecino, quien contestó: ¿Qué importa la pelota? Lo importante es que siga el juego.”

Paulatinamente, el futbol fué mejorando y elaborando sus propias leyes, y fué en los colegios y escuelas de Eton, Winchester, Harrow, Charterhouse y otros centros docentes de donde arrancó su enorme difusión. Percatándose los profesores de esos institutos de cuánto podía extraerse de él, lo incorporaron a sus planes educativos. Al no disponerse de grandes espacios libres, fijaron reglas que reducian considerablemente el terreno en que debían actuar los cuadros. Estos precursores “dieron a sus alumnos sus propias ideas acerca de cómo se debía jugar, y cuando los discípulos dejaron el colegio y se extendieron por los confines del mundo, llevaron consigo aquellas ideas. Cada uno jugaba según las reglas que se le habían enseñado, y el resultado fué una gran diversidad de modos de jugar el futbol. Pero de una u otra manera, el futbol se jugaba. dondequiera que se reunían unos cuantos ingleses”.

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Este estado de cosas duró hasta 1863, en que doce representantes de varias escuelas y colegios reunidos en la taberna de los fracmasones, en Londres, formaron la Asociación del Futbol.

Marcha Oficial del Club Atletico Atlanta

I

Con altivez de un buen varón
Quiero rendir un homenaje a tus colores.
¡Oh viejo club! que al resurgir
Sabrás mostrar de tu pujanza los colores.
Pues hoy espera la afición
Que vuelva a brillar con bellos fulgores
Tu fiel pabellón y lleno de honores
Puedas afrontar con fe el porvenir.

II

Vamos, viejo club,
Alza tu faz cubierta de esplendores,
Vamos a luchar
Que el triunfo ideal
Te ha de coronar.
Vamos, que el sol del porvenir
Habrá de cubrir tu marcha triunfal
Vamos a la lucha, vamos, viejo Atlanta,
Que siempre mi aplauso te habrá de alentar.

A. BAYA.

Puedes leer aquí: La Historia del Club Atletico Atlanta.

La Historia del Club Atletico Atlanta

A raíz del vehemente deseo de un grupo de jóvenes que deseaban confraternizar y practicar a la vez futbol, se fundó el 12 de octubre de 1904 con muy escasos recursos y mucha buena voluntad el club Atlanta, que de pequeño circulo de aficionados fué transformándose en lo que es hoy, una institución de prestigio.

De sus primeros pasos en la vida deportiva no sabemos más que aquello que se desprende de su acta de fundación. Alguna anécdota recogida de un viejo socio nos habla de tiempos difíciles, de angustias económicas. Y entonces nos es fácil reconstruir lo demás. Un conjunto de. muchachos iluminados, con los ojos llenos de futbol, que rodeados de dificultades, tratan a todo trance de parar un club deportivo. Y tanto empeño ponen en la empresa que lo logran. “La perseverancia siempre da su flor.” Luego vendría el azaroso trajinar por secretarías y canchas, estas últimas alquiladas u ocupadas defacto… Triunfos y derrotas, canciones alegres y maldiciones apretadas… Y la lucha constante por elevar el club. ¿Actas, memorias donde ir registrando las actuaciones de la institución? Se harían… a veces.

Por lo general, la juventud prefiere hacer la historia. Y que otros la escriban. De cualquier modo, si se hicieron actas el tiempo ha ido aventando esas hojas escritas quizá rápida y nerviosamente, y así es que las primeras noticias que poseemos con los resultados de las actuaciones de Atlanta, datan de 1912, esto es, ocho años después de haberse fundado. Resulta curioso que esta institución, que ha adquirido desarrollo y fama en el barrio de Villa Crespo, se haya fundado e instalado primeramente en el centro, y tuviera la primitiva cancha en Floresta,

Pero veamos el histórico documento que es su acta de fundación.

“En la Capital Federal, el día 12 de octubre de 1904, en el domieilio particular del señor Elías Sanz, calle Alsina 1119, se reunieron los señores: Elías Sanz, Emilio Bolinches, Juan J. Enrich, Fabián Orradre, Juan Escribano, Luis Sagardoy, Benigno Larrise, Trifón Poggio, H. Rapallo y Héctor Franco, con el objeto de fundar un club de amigos, con el fin de practicar el juego del futbol. El señor Elías Sanz, nombrado presidente provisorio, pone a votación la meción del señor Fabián Orradre, de denominarlo Club Atlético Atlanta, la que es aprobada por unanimidad.

”A moción del señor Emilio Bolinches se resuelve que el uniforme sea: pantalón azul marino y camiseta a rayas verticales azul y Oro.

”Por unanimidad se resuelve que la secretaría se instale en el mismo local en que se fundó el club, cedido gentilmente por el señor Sanz, y que la cancha se instale en los campos del señor Pedro O. Luro, situados en Floresta y cedidos gentilmente al club.

”A moción del señor Sagardoy se resuelve designar la siguiente comisión directiva: Presidente, Elías Sanz; vicepresidente, Juan Escribano; secretario, Fabián Orradre; prosecretario, Luis Sagardoy; tesorero, Trifón Poggio; vocales: Benigno Larrive, Juan J. Enrickh, Alfredo Girou, H. Rapallo y Emilio Bolinches.

Antes de levantar la sesión, el señor Poggio propone hacer una subscripción para la compra de una pelota y un inflador, recolectándose la suma de 11 pesos con 50 centavos moneda nacional de curse legal.

”Para constancia firman los presentes: Elías Sanz, Juan Escribano, Fabián Orradre, Luis Sagardoy, Trifón Poggio, Héctor France, Benigno Larrive, Juan Enrich, A. Giroud, H. Rapallo y Emilio Belinches.”

Ya en marcha la entidad los jóvenes futbolistas hacen sus práeticas deportivas en el terreno gentilmente cedido por el señor Pedre O. Luro, simpatizante de la obra iniciada. El improvisado field estaba ubicado en las calles Provincias Unidas y Escalada, en Floresta, y allí se dirigían los animosos muchachos a cumplir sus compromisos los domingos. Pero la diversión les imponfh un previo sacrificio que ellos sobrellevaban alegremente: debían, desde muy temprano, iniciar el largo trayecto hasta la cancha cargando arcos; redes y el pincel con el tachito de cal para delimitar el campo. ¡Así se hacía futbol en aquellos benditos tiempos sin sueldos, primas ni premios!

Luego —nos refieren los viejos asociados — comenzaría el peregrinaje por canchas y canchas que les valió el apodo de “bohemios”. Se afincaron, muchos años después durante un tiempo en el Parque Chacabuco, para seguir ambulando más tarde, hasta que se detuvieron, parece que definitivamente, en la calle Humboldt.

Así, a punta de entusiasmo y amor al futbol, aquellos fundadores de Atlanta echaron las bases del club, que poco tiempo después recibié el aporte de nuevos asociados, y fué formando sus cuadros de futbol.

Hasta 1912, en que hallamos a Atlanta militando en la codiciado primera división de la flamante Federación Argentina.

En estas temporadas iniciales sus campañas son discretas. En 1915, al fusionarse las asociaciones de futbol porteñas se incorpora Atlanta a la Asociación Argentina. Allí actúa con suerte varia hasta 1919, en que, producido el segundo cisma asociacionista, inscribe sus equipos en la Asociación Amateurs de Football.

Ese año tiene Atlanta el mejor desempeño de su vida deportiva, pues en un certamen de catorce equipos conquista el tercer lugar en la tabla de posiciones, junto con River Plate y Defensores de Belgrano. Otra muestra de la pujanza del cuadro que a la sazón defendía los colores del club, la da el torneo del año siguiente, en que Atlanta empata el cuarto puesto con Gimnasia y Esgrima de La Plata sobre un total de diecinueve inscriptos.

No alcanza esas alturas en las competiciones siguientes, pero siempre se revela Atlanta como un’ adversario peligroso, capaz de doblegar al equipo más fuerte. Es el cuadro de las sorpresas.

Fusión de las entidades futbolísticas en 1927. En los torneos de la nueva Asociación Amateurs Argentina de Football aparece Atlanta en las tablas de posiciones confundido entre cerca de cuarenta clubes, como un cuadro de rendimiento discreto.

Al producirse en 1931 el tercer cisma en el deporte e implantarse el profesionalismo con la creación de la Liga Argentina de Football, Atlanta abandona la Amateurs y se afilia a aquélla. El nuevo régimen no mejoró la capacidad técnica de sus equipos, que, por otra

parte, caracterizáronse siempre por el entusiasmo y la tenacidad que – ponían en sus actuaciones.

En 1934 el club es intervenido por la Liga y actúa ese año fusionado con Argentino Juniors. Pero en la temporada siguiente se separa de éste y continúa solo. La intervención da por finalizada su actuación.

Un año después, con el acuerdo de las dos asociaciones, entra Atlanta a formar parte de la actual Asociación del Futbol Argentino, en donde figura con actuaciones variables.

Los cuadros del club de Villa Crespo, bien que empeñosos siempre, como conjuntos se han revelado de capacidad media. En cambio, individualmente, Atlanta ha sido una cantera de cracks para los demás clubes. Grandes figuras como Tarascone, Paternoster, Mutis, Médice, de Césari, Casenave, Cermesoni y muchos otros más salieron de sus filas, y actualmente cuenta con uno de los mejores centre-half del momento: Espinosa; además de Adolfo Pedernera, por cuyo pase abonó a River Plate el más alto precio por una transferencia dentro del profesionalismo: $ 140.000.moneda nacional.

Tiene Atlanta un vasto historial deportivo. Club modesto, ha debido pasar por fuertes crisis que el ahincado esfuerzo de sus dirigentes logró superar en el noble afán de darle el lugar que le corresondía y merece en el conjunto de instituciones madres del futbol rteño. Metido en el corazón de la barriada villacrespense, con un vasto plan de obras a realizarse en un porvenir inmediato, los “bohemios” tienen ante sí un futuro asegurado y grandioso.

EL ACTUAL ESTADIO.

El campo de deportes, situado en la calle Humboldt 408, posee, además del field, un local de concentración para jugadores y una sala de auxilios. Las tribunas que lo circundan, construidas en hierro y madera, pueden admitir 20.000 personas. El terreno del estadio lo arrienda el club desde el año 1921, juntamente con el de la sede social, vecino al mismo, abonando por ambos la cantidad de $ 1.100.mensuales.

Con vistas a levantar su futuro gran estadio Atlanta adquirió en 1945 el terreno donde se levantaba el estadio del club Chacarita Juniors, en la calle Humboldt 300, abonando por el mismo la suma de $ 625.000.

LA SEDE SOCIAL.

La sede social, cuyo elegante edificio recientemente construído, es propiedad del club (no así el terreno, como queda dicho), se halla ubicada en la calle Humboldt 540. Se han instalado allí las oficinas administrativas, sala de reunión de la comisión directiva y diversos departamentos deportivos, como la pista de patinaje (en la que se practica también hockey), cancha de basquetbol, cancha de futbol en miniatura y un amplio salón de fiestas.

OTROS DEPORTES.

Con el mismo fervor que el futbol, practícanse otros deportes de arraigo entre los asociados; juegos que van adquiriendo gran difusión en el pueblo, cuentan en Atlanta con muy buenos representantes,

Puedes leer aquí: Marcha Oficial del Club Atletico Atlanta.

ACTIVIDADES SOCIALES Y CULTURALES.

Realízanse con cierta frecuencia en el salón de fiestas del club, animados bailes amenizados por cotizadas orquestas de la capital.

Entre los juegos de salón, que por sus caracteristicas propias más propenden al acercamiento entre los asociados, merece destacarse el ajedrez, siendo importante la actividad que cumple la subcomisión respectiva por el afianzamiento de esta rama del club.

Proyéctase la creación de un departamento de educación intelectual, con el que se propendería a la difusión cultural entre los niños socios o hijos de asociados. Para ello se implantaría una escuela de enseñanza primaria, secundaria y especial, atendida por maestros normales y profesionales universitarios. La enseñanza se impartiría gratuitamente a todos los interesados.

Este loable propósito y el proyecto biblioteca serían una importante contribución del club al mejoramiento espiritual y moral de sus asociados.

PRESIDENTES QUE RIGIERON LOS DESTINOS DEL CLUB:

Señores Juan José Enrich, Elías Sanz, Trifón Poggio, Augusto De Muro,

Alberto J. Sanguinetti, Francisco A. Rocca, Antonio Sturla, José Minutto, Fernando Saccone, Damián Ciancio, Santiago Bascialla. TROFEOS. El Club Atlético Atlanta lleva ganado en los distintos torneos donde intervinieron sus representantes de las diversas ramas deportivas, 35 trofeos.

Las primeras pelotas fabricadas en Argentina

Por los años 1866 y 1867 vivían en Flores muchos ingleses. El “veraneo” se realizaba en las estancias, en Barracas, en Belgrano y, sobre todo, en aquel centro de población que era el preferido por las más calificadas familias argentinas.

Un vasco de apellido Larralde, reiteradas veces citado en ensayos históricos, poseía una cancha de pelota y de “rackets”. Muchos residentes británicos la arrendaban para su uso exclusivo durante dos o tres días. El propietario del local tenía a su servicio a un viejo criollo, habilísimo para fabricar, en cuero crudo, bozales, lazos, riendas, etc.

Pudes leer aqui: Quien trajo la primera pelota de fútbol a la Argentina.

A la cancha del vasco Larralde concurrían miembros del Buenos Aires Football Club, entre ellos Tomás Hogg. Un día alguien pidió al criollo que hiciese una pelota de fútbol, usando, naturalmente, cuero crudo. Dedicándose entusiastamente a su nuevo trabajo, consiguió hacerla algo defectuosa. Nadie se atrevía a objetar la obra. ¡Para qué herir el amor propio del autor! Los ingleses eran los más reacios para dar su opinión. Estaba por aquella época en todo su apogeo esa suerte de rivalidad, de celo exteriorizados así se presentase la ocasión y que hasta llegó a la escena teatral bajo la significativa síntesis de su título: “Criollos y Gringos”… Hubo quien sorteó la dificultad.

-Fulano, le dijo. Cuando tenga tiempo, no deje de ocuparse de sus aperos, y “cuando le venga bien”, nos hace una pelota para jugar”.

Por su trabajo recibió el peón interesante paga y por ella estimulado fabricó muchas, destinadas al Buenos Aires Football Club. No servían. ¡Un clavo mayúsculo con el que tuvo que apechugar la asociación! Hubo protestas en el seno de la comisión directiva: ¡Pagar por semejante trabajo! Tomás Hogg y otros caballeros decidieron abonarlo de su peculio; sin embargo, el club sufragó el gasto. Pero era necesario poner término a la febril actividad del improvisado productor, que ya no hacía más aperos. ¿Cómo? Se le nombró canchero, Terminó así la pesadilla. Y el viejo peón se inició en otras faenas muy distintas, por cierto, a las que había desarrollado hasta entonces. Eso sí, no perdonó nunca que se hubiese menoscabado su labor, realizada con tanto cariño y con tanta dedicación, la misma que como seña inconfundible, como marca de fábrica, llevaban sus riendas y sus lazos… No hay ni qué decir que en su rebeldía instintiva echaba la culpa a los ingleses, a los “gringos”, que así mostraban una vez más la hilacha al enfrentarse con un criollo…

¿UN PRECURSOR?

¿No debemos hallar, quizá, en aquel modesto artífice del agro nativo, al primer fabricante argentino de pelotas de fútbol, al que con la modestia de sus medios precarios, realzados por la habilidad endiablada de sus manos, dió las primeras puntadas al cuero crudo, para que después de transcurrido más de medio siglo, los gajos cortados sobre las mesas de los talleres o en las máquinas que adentran la afilada cuchilla sobre la lonja adecuadamente trabajada en las curtidurías nuestras, se transformasen en la “pelota criolla”, destinada a imponerse, definitivamente, dentro y fuera del país?…