En octavos de final del mundial de México ´86, Argentina debia enfrentar a Uruguay en el clásico rioplatense. Ante una similitd de colores en sus camisetas, se decidio que la Argentina juegue con la alternativa azul y su rival con la blanca. El partido se desarrollo a favor del equipo de Maradona por 1 a 0 avanzando hacia la semifinal ante Inglaterra.
La primera camiseta Azul ante Uruguay, luego seria reemplazada
Finalizado el encuentro, Bilardo, el director técnico argentino y un verdadero obsesivo detallista del fútbol, notó que las camisetas de su equipo estaban totalmente empapadas de agua producto de la transpiración, incrementando su peso considerablemente, haciendo que sus jugadores pierdan rendimiento (quizás fueron estos detalles los que hicieron exitoso a Bilardo, siendo campeón del mundo en el ´86 y subcampeón en el ´90).
Al comparalas con las camisetas titulares celestes y blancas que habían llevado a México, vio que esta tenían unos agujeros muy pequeños que facilitaban la respiración del cuerpo y por consecuencia, la evaporación mas rápida de la transpiración, una novedad para la época. Una tecnologia que la Azul no tenia.
Camiseta Titular Microperforada
Carlos Bilardo, mandó a pedir inmediatamente una remera diferente para sus jugadores.
Traer rapidamente otro juego de camisetas desde Buenos Aires era logisticamente imposible, por lo que pidió al gerente de la AFA, Rubén Moschella, salir a buscar en todas las tiendas de deportes de la capital Mexicana una nueva camiseta de color azul que fuera más liviana para poder soportar mejor los efectos del calor.
Asi lo expresaba Moschella: «En ese momento, Bilardo estaba con todas las pilas puestas. Le pidió al utilero una camiseta y nos quiso enseñar cómo quería el calado para que entre aire. Las cortó y yo le decía que me las estaba rompiendo. Tenían agujeros y no teníamos para jugar ante Inglaterra. Entonces, empezó el karma que duró 48 horas. Me tocó salir por todo el DF para recorrer negocios, buscando camisetas azules. Encima, con el logo de la marca que nos vestía. Llegué a un local y encontré dos azules. Pedí que me las reservaran y llegué a la concentración para mostrarlas. Me encontré con el utilero y con Bilardo, que me dio una negativa. Pero pasó Maradona y Bilardo le mostró ambas remeras. Le preguntó cuál le gustaba. ‘Está linda ésta. Esta bien», dijo Diego. Era la brillosa que el DT no quería. Y luego me terminó diciendo ‘juguemos con ésta».
Una vez conseguidas estas nuevas camisetas, se presentó un nuevo problema a superar, no tenían los escudos ni los números en el dorsal. El escudo argentino fue redibujado en computadora por un diseñador del club América el cual omitió dos detalles, por un lado el diseño no era el actual, sino el utilizado en el mundial 78, y por otra parte no tenía los laureles que circundan la sigla AFA. Respecto a los números grises correspondían al fútbol americano.
Con la ayuda de las mujeres que cocinaban y limpiaban en la concentración de Argentina, también trabajadoras del Club América, bordaron los logos, los cosieron a las camisetas y luego pegaron los números.
«Un día antes del partido, a las seis de la tarde, están cosiendo las mujeres.. ! Que lindas camisetas! … Si salimos campeones del mundo, nose, nos tienen que hacer un monumento a todos»… Relataba Burruchaga la situación.
«El escudo de AFA es el antiguo, no tiene los laureles. Los números tenían que ser blancos pero tenían unos grises oscuros. Si se fijan, son números brillosos, grises, de fútbol americano», detalló Moschella.
Es así como la Argentina saldría al campo de juego el 22 de junio de 1986, a disputar el mejor partido de su história ante un rival, donde no solo se jugaban emociones deportivas como políticas.
El resto, es historia es conocida, aunque hay un capítulo extra. Puedes leer aquí: El Partido que cambio la historia del fútbol.
Al terminar el encuentro, Diego Armando Maradona cambió su camiseta con Steve Hodge, volante inglés. Este sin darse cuenta en el momento, se adueñaria quizas de la camiseta deportiva más emblemática del mundo y que cambiaria su vida.
Para responder esta pregunta debemos centrar nuestros ojos en Steve Hodge, el futbolista inglés que intercambió el 22 de junio de 1986 su camiseta blanca por la hasta el momento, la desprolija y desconocida camiseta azul de Diego Armando Maradona.
Steve Hodge tenia para la època del Mundial de México 1986, màs que 300 partidos como mediocampista. Durante años, la ya no desconocida y ahora preciada camiseta con la que Diego le cambió la vida a los argentinos, durmió en el ático de su casa llena de polvo ambiente.
Ese 22 de junio trajo a la vida de este jugador inglés, un cambió rotundo, no solo participó del involuntario pase atrás con el que Diego, con ayuda de La Mano de Dios, abriría el marcador por 1 a 0 para Argentina, sino que luego del 2 a 1 final, que llevaría a la Argentina a las semifinales de la Copa del Mundo, intercambió su camiseta con Diego. Sin darse cuenta paso, a ser dueño de un pedazo de historia del fútbol mundial.
La Mano de Dios
Nunca hasta ese momento, Hodge había sido tan reconocido. Se convirtió, para la prensa mundial , en The Man with Maradona’s Shirt, «El hombre con la camiseta de Maradona». como el título de su libro autobiográfico, publicado en 2010.
«La gente me hace más preguntas por la camiseta de Diego Maradona que por otra cosa. Nunca la lavé, todavía tiene sus transpiración y su ADN en la tela», dice Hodge y agrega:
–»Tuve ofertas para venderla pero no quise hacerlo: es el gran momento de mi carrera, y un recuerdo del mejor futbolista que jugó este deporte. El fútbol es más que fútbol, aunque mucha gente no lo crea».
Steve Hodge, como tenia miedo a un posible robo, creyó que como toda pieza de arte debia estar bien custodiada, es por eso que la camiseta 10 argentina ya no estaba en su casa sino en un banco.
Finalmente entendió que un pedazo de historia no podía quedar en las sombras, sin ser exhibida al público, es por eso que decidió cederla al museo «Es el objeto que todos quieren ver», dicen los encargados del museo.
Steve Hodge junto a la 10 Azul
El emblema Azul del fútbol mundial, se encuentra está hoy en el nuevo Museo Nacional del Fútbol, en Manchester, Inglaterra. Colgada en una vitrina, conservando aún el ADN Maradoniano impregnado en su tela. Debajo de ella lleva la leyenda de ‘Hand of God’. «La Mano de Dios»
Aquí esta ahora, en el Museo Nacional del Fútbol,
Un dato de color
La camiseta que Diego recibió de Hodge en el intercambio llevaba el número 18, pero a Maradona le gustaba coleccionar las número 10 de sus rivales, es por eso que al volver al vestuario argentino, vio que su compañero Oscar Garré tenia la 10 de Gary Lineker en sus manos y se la cambio por la 18 de Hodge.
“Vinieron los ingleses con sus camisetas, tocaron la puerta y nos dijeron ‘change’. Yo se la cambié a Lineker, que era el 9 del equipo pero usaba la 10. Diego se enteró enseguida y me dijo: ‘Perro, vos sabés que yo colecciono los números 10’, ¿no me la das?’. ¿Y cómo le iba a decir que no? Así que le di la de Lineker y me quedé con la que él me dio”, relataba Garré.
La famosa marca alemana Puma, principal sponsor de los pies de Diego Armando Maradona, rediseñó en 2016 el calzado del astro argentino con el que inmortalizo en México `86, el mejor gol de la historia de los Mundiales, un gol con la mano y por si fuera poco el título del Mundo.
El trigésimo aniversario de este hito deportivo, despertó la creatividad del área comercial de Puma para recrear el modelo de botín de fútbol que Diego usaba por ese entonces, incluyendo algunos detalles extras que homenajeaban al 10.
Se trata más especificamente de una edición limitada del botín legendario Puma King, de la década del ’80
Los Puma King con los que jugaba Diego Maradona en 1986
Esta vez con un nombre más marketinero: «King Maradona Super»
Los nuevos Puma MARADONA King de 2016
Las botas incluyen en su interior las líneas del campo de fútbol con la trayectoria dibujada del gol a Inglaterra, considerado como el mejor gol de la história de los Mundiales. Además de incluir la firma, el número 10 en relieve y la frase «El Gol del Siglo» en la lengueta.
Los detalles agragados de la nueva versión de los Puma MARADONA King
La reedición de las botas de Maradona en la Copa del Mundo de 1986 cuenta con todos los detalles del calzado utilizado por uno de los mejores futbolistas de la historia. Incluyendo la lengüeta original, pero esta vez con imagen de Diego en negro sobre fondo blanco; utilizado el mismo patrón y costuras de las botas creadas hace 30 años.
Las míticas botas de fútbol que utilizó Diego en toda su carrera. Marcas, Modelos.
Puma desde sus comienzo y hasta 1966, se mantuvo a las sombras de su «hermana» y competidora Adidas, sponsor de la mayoría de las selecciones de futbol y atletas de elite desde 1960.
Fue así que Puma decidió recorrer el mismo camino y en 1966, en la Copa del Mundo de Inglaterra, visten los pies de Eusebio, la Pantera de Mozambique, el mejor jugador del torneo.
En 1970, incorporan a sus filas el jovén Pelé campeón del mundo en México.
En 1974, Johan Cruyff.
En 1978, César Luis Menotti y Mario Kempes , emblemas argentinos campeónes del mundo de ese año.
En 1982, el goleador italiano Bruno Conti campeon mundial en España,fue la primera contratación importante hasta que llego Diego. En ese entonces jugador de Argentinos Jrs. y del seleccionado Argentino participande de la Copa de España.
Fue de la mano de Jorge Cyterszpiler, su primer representante, creando “Maradona Producciones” donde buscaban explotar la marca MARADONA firmando los primeros acuerdos comerciales con marcas internacionles como Puma y Coca Cola.
Mundial Italia 90 PumaNapoli 1988 Puma
En 1986, Puma llegaria a un pico de exposición mundial nuevamente gracias a Diego, logrando el título del mundo para Argentina en México, el título del mejor jugador, y el dueño del gol mas lindo de la historia de la Copa del Mundo ante Inglaterra, realizado con una bota Puma en su zurda. También las usaria en el multicampeón Napoli y en Italia 90.
Tan impactante fue este acontecimiento para la marca que en 2006, al celebrarse los 30 años, decidieron lanzar una reedición llamada PUMA MARADONA SUPER.
Puedes leer aquí: Donde se encuentra hoy, la camiseta azul de Diego ante Inglaterra.
La Revista GENTE inmortaliza las botas de Diego del Mundial 1986.
La llegada de Maradona a la marca marcaria un antes y un despues en la marca PUMA, algo similar a lo que ocurriria años despues con Usain Bols, el multiple campeón mundial de atletismo.
Los vinculos contractuales entre Maradona y Puma tuvo interrupciones y cortocircuitos
En 1994, durante el Mundial de Estados Unidos, en el episodio deportivo más doloroso de la histoira del 10, acusado de doping positivo, no tuvo sus pies sponsoreados, llevaba botas de fútbol negras con la marca tapaba con betún también negro). Manteniendolo del mismo modo en sus pasos por Sevilla y Newell’s.
En 1995, cuando regresa a Boca, a partir del segundo partido ante Argentinos Juniors, Diego comenzó a utilizar la marca Mizuno, una empresa japonesa.
Diego cuenta que para lograr que la empresa de turno que le auspiciaba los botines le pague más o le de más cantidades para regalar o donar, el salia hacia la mitad de la cancha con los cordones desatados, para luego agacharse sabiendo que toda la prensa estaría retratando ese momento. En cambio si la empresa no le daba lo que Diego creía justo, ya salia con las botas de fútbol amarradas desde el vestuario.
Con una excepcional promoción de futbolistas, seguramente la mejor que ha dado en todos Ios tiempos, Brasil, el sexto, convocado en Suecia, iba a vencer y convencer en el certamen de 1958.
La Copa repetía sede en Europa y, por primera vez, una selección extracontinental se quedaría con ella. El Mundial era ya un acontecimiento de enorme trascendencia deportiva, tanta como los Juegos Olímpicos y aún más importante que éstos para muchos países.
Cuatro equipos latinoamericanos llegaron a la fase final que, como en Suiza, se jugaba por el sistema de liga en los octavos y por el de copa, a un partido, en lo sucesivo.
De América, la novedad era el regreso de Argentina, ausente de los tres torneos anteriores; con ella, estaban México, clasificado en la zona de la Concacaf,y Paraguay, que había logrado participación imponiéndose 5-0 en Asunción a un Uruguay en acusado declive.
Brasil, el cuarto de la región, llevaba en sus filas a un muchacho de diecisiete años que, hasta los treinta y siete, el momento de su retiro, haría un suceso de cuanto partido disputara: el número 10 del conjunto titular, un tal Pelé.
El joven Pelé
La matricula total era de 53 países y de los 16 clasificados (dos de oficio, Suecia y Alemania Federal), 12 fueron europeos. Entre ellos, la Unión Soviética, campeona olimpica en Melbourne, que en su primera tentativa mundialista iba vencer a Inglaterra en partido de desempate y pasar a los cuartos de final. Concurrieron las cuatro selecciones del Reino Unido, que habían estado separadas en la serie eliminatoria. Faltaban, en cambio, los italianos, viejos campeones del Mundo que, como Uruguay no pudieron subsistir a la fase preliminar.
El grupo 1 deparaba el inesperado hundimiento de Argentina, uno de los candidatos a ganar la Copa. En realidad, el fútbol albi-celeste no estaba preparado para la severidad del Campeonato, por desórdenes organizativos y la invariable expatriación de sus grandes figuras. Los argentinos habían recurrido a Angel Labruna, un glorioso veterano de 40 años de edad que tenia el cometido de sostener, a clase y corazón, el rendimiento del equipo. Cayeron 3-1 ante Alemania Federal y vencieron con idéntico marcador a Irlanda del Norte; por fin, Argentina quedaba fuera del torneo tras recibir de Checoslovaquia la derrota más contunden te de toda su trayectoria internacional: 6-1.
Francia se insinuaba como animadora del certamen, con triunfos sobre Paraguay, 7-3, y Escocia, 2-1. Los franceses, que tenían en el entendimiento Kopa-Fontaine un arma cargada de muchos goles, lograban el primer puesto en el grupo 2, pese a perder 3-2 con Yugoslavia.
No hubo cabezas de serie en las liguillas iniciales, que eran de cuatro selecciones cada una, se resolvian a puntos tras jugar todos contra todos y daban pase a los cuartos de final al primero y el segundo. En el grupo 3, los clasificados fueron Suecia y Gales, que aventajaron a Hungria y México. Los húngaros no tenían ya el fútbol futurista de 1954; de entonces, conservaban a Boszik, Hidegkut y el arquero Grosics. lgualaron con Gales, 1-1; fueron derrotados 2-1 por Suecia, y le ganaron por último a México, 4-0. Obligados al desempate con Gales, cayeron 2-1. Era tanta su decadencia y tan poco atractivo su juego, que sólo 2.823 espectadores, la más baja asistencia del torneo, estuvieron en el partido de despedida de Hungría.
Brasil obtenía con relativa facilidad el primer lugar del grupo 4, aunque empataba 0-0 con Inglaterra. Sin Pelé, Garrincha ni Vavá, los brasileños habían batido en su presen tación 3-0 a Austria. El centro delantero Vavá hubo de realizar ante los ingleses la función creadora del ausente Didí, y sólo volvió a su genuino cometido de gol eador frente a los soviéticos, a quienes marcó los tantos de la victoria de su equipo. Para el partido con la URSS -que tuvo, en el estadio de Gotemburgo, la mayor concurrencia de público del Mundial, 51.000 personas- el entrenador Vicente Feola dio por fin entrada a Pelé, que estaba relegado por lesión. Pelé reemplazó a Altafini, Garrincha a Joel y Zito a Dino Sani, configurándose por primera vez la famosa alineación que iba a conquistar la Copa. EI resultado, 2-0, fue inexpresivo del completo dominio brasileño del juego.
Sin embargo, iba a estar Altafini, y no Vavá, en el partido de cuartos de final que Brasil disputó con Gales, también en Gotemburgo. Los galeses, que no contaban con su astro, John Charles, opusieron defensa cerrada y férrea marcación, dificultando los movimientos de los sudamericanos. La primera parte terminó sin goles y, en la segunda, Pelé anotó el único tanto del encuentro. Mientras, os alemanes superaban a Yugoslavia en Malmo, también 1-0, en áspero juego. Una epidemia de ictericia había desmembrado la selección campeona del Mundo y Alemania Federal, que de catorce partidos previos al torneo había ganado sólo tres, no lucía la potencia de cuatro años antes. Del equipo vencedor de Hungría quedaban solamen te Schaefer, Rahnn y el capitán, Fritz Walter, éste ya con 37 años. El técnico alemán, Sepp Herberger -llamado el Zorro, por la astucia con que escondió en Suiza hasta casi el partido final el auténtico poderío de su equipo- iba a tener por delante una larga tarea de recuperación del fútbol de la República Federal. Ya había descubierto, para llevarlo a Suecia, a un temerario e impetuoso centro delantero, Uwe Seeler, pero no le fue suficiente con él. En 1958, Alemania quedar ía en cuarto lugar, tras ser derrotada en semifinales por la selección sueca y por Francia en su última presentación.
Suecia había vencido en cuartos de final a la URSS, 2-0, en tanto que en Norrköping, Francia conseguía una goleada, 4-0, sobre Irlanda del Norte. Just Fontaine marcaba allí dos veces e iba a ser, con trece tantos, el máximo goleador del torneo y de los doce Mundiales vistos ese momento. Fontaine había nacido en Marruecos, en 1933, y fue veinte veces internacional, convirtiendo 30 goles en total. Ganó en Francia el Campeonato de Liga con el Stade Reims y el de Copa con el Niza. Para el, el gol era un acto de creación, y su fuerte era el remate de media distancia. Cuando abandonó la práctica del fútbol se hizo entrenador y estuvo en dos oportunidades a cargo de la selección de su país.
La portentosa eficacia de Fontaine estaba multiplicada en el Mundial de Suecia por el inteligente desempeño de Kopa, el mejor jugador francés de todas las épocas hasta el surgimiento de Michel Platini. Kopa, de baja estatura, liviano y elástico, era el cerebro del equipo y generador del fútbol de a taque. Junto a Di Stéfano, Rial y Gento formó en la línea delantera del Real Madrid hegemónico en las confrontaciones europeas de clubes y contribuyó a ganar tres de las cinco Copas continentales del conjunto español.
Nacido Raymond Kopaszewski, en 1931, era hijo de inmigran tes polacos en Francia; debutó en la selección hacia 1952, con un triunfo en París sobre Alemania, ya ella volvió, cedido por el Madrid -en el que jugaba desde 1956- para el Mundial de Suecia.
Alfredo Di Stéfano ha incluido recien temente el nombre de Kopa en una hipotética delantera ideal con figuras de toda la historia del fútbol. Kopa arrebató a Vavá las preferencias de los periodis tas al vo tarse los principales jugadores del torneo de 1958. En realidad, el estilo de ambos no era el mismo y sólo tenían en común el número 9 que llevaban a la espalda. Kopa era organizador, y Vavá un ariete que debía ser apartado de toda otra misión que no fuera marcar goles.
Vavá tenía singular instin to para buscar brechas en las defensas rivales y notoria habilidad para abrirlas. Campeón del Mundo en 1958 y 1962, disputó veinte partidos con la selección brasileña y anotó catorce veces. Fue más tarde contratado por el Atlético Madrid y, de regreso en Brasil, fichó por el Palmeiras. Ha sido más recientemente suxilier técnico de la selección de su país, tarea que repetirá en el Mundial de México.
Brasil estrenaba en Suecia el 4-2-4, aunque la fórmula podia transformarse en 4-3-3, con el puntero Zagalo en apoyo de la línea media. Brasil había sido cinco años antes víctima del 4-2-4, en la Copa América celebrada en Perú, que la selección paraguaya obtuvo con esa disposición táctica. Entonces, el entrenador Vicente Feola se apropió del hallazgo.
La marcación de zona favorecía el juego de los brasileños y en la semifinal, Francia cometió el error de optar por ella. Ambos equipos, los que măs espectácuio daban en el torneo, se enfrentaron en Estocolmo y Vavá puso en ventaja a Brasil; servido hábilmente por Kopa, Fontaine empató. Pero, con diez jugadores por lesión de Jonquet, los franceses no pudieron, impedir la superioridad de Brasil, que triunfó ampliamente, 5-2.
La posición alcanzada por Francia en la tabla definitiva del Mundial de 1958 hizo justicia a su muy digno desempeño. Logró el tercer puesto en Estocolmo venciendo 6-3 a Alemania Federal, y el insaciable Just Fontaine, que allí añadía otros cuatro goles a su expediente personal, fue paseado en andas por compañeros y público.
Los alemanes habían caído en Gotemburgo ante Suecia, tras ir por delante con gol de Schaefer. Skoglund, uno de los mejores hombres del equipo local, igualó antes del descanso, y en la segunda etapa fue expulsado el zaguero alemán Juskowiak. La RFA recibió dos tantos más y perdió la semifinal, 3-1.
Brasil era el favorito al llegar el dia del desenlace; por su parte, los suecos querían intentar el desquite de la goleada sufrida ocho años antes en Maracaná. El fútbol de Suecia, gran exportador de jugadores hacia Italia y España, había aceptado el profesionalismo, dejando sola a Dinamarca en la defensa a ultranza del deporte amateur. El seleccionador, George Raynor, pudo tener para el Mundial a Gustavsson y Hamrin, que pertenecían a clubes italianos, y en el equipo nacional sueco, potente, disciplinado y de buen nivel de juego, destaca ban asimismo Bergmark en la defensa, Gren en la creación de ataque, y Skoglund, el puntero izquierdo.
El público local apoyaba incondici onalmen te a su selección, que tuvo el mayor número de seguidores del torneo, 232.000 en total. La lluvia había cesado al aparecer el 29 de junio los finalis tasen el estadio de Estocolmo. Pero el suelo estaba blando por el agua caída durante la noche y la mañana y se cre ía que esas condiciones no eran favorables a Brasil. A la orden del árbitro francés, Guigne, los brasileños comenzaron al ataque y el sueco Gren se retrasó a su retaguardia. A los cinco minutos, Gren cedió a Leidholm, tras jugada nacida en el área sueca, y éste, desprendiéndose de su marcador, abrió la cuenta con fuerte disparo.
El público-49.737 personas, de estar a las localidades vendidas- explotó en aclamaciones, sin necesidad de la intervención del grupo de chicas uniformadas que, a la usanza norteamericana, tenian el cometido de mantener animación en las tribunas. Los aficionados suecos aguardaban el eventual desconcierto de Brasil, que nunca en el torneo había sido puesto en desventaja.
El equipo brasileño, sin embargo, conservó en orden sus piezas, siempre dispues tas en 4-2-4 y, fundamental men te, el control del medio campo. Sólo le tomó cuatro minutos empatar; el tanto fue de Vavá, tras una escapada de Garrincha. En el minu to 32, en jugada idéntida a la anterior y con los mismos protagonistas, Brasil marcó el segundo.
Los jugadores suecos parecian cansados al empezar el complemento. Djalma Santos que sustituía a De Sordi- y Orlando contenían los avances de Suecia, que abría su juego a las puntas. Zagalo cedió a Pelé; éste pasó la pelota sobre Parling y, a espaldas del defensor sueco, la golpeó en el aire y obtuvo un espléndido gol. El cuarto fue de Zagalo; y Suecia pudo descontar, pero fue en seguida evidente que se entrega ba. Lo demás sería un brillante espec táculo con un solo actor, la selección de Brasil. Pelé marcó el quinto sobre la finalización del partido. En su sexta presentación en los Mundi al es, Brasil obtenía la copa y no dejaba dudas de la legitimidad de su conquista. Ganaba el mejor, y el público lo reconocía con una ovación.